Langreo, E. PELÁEZ
La cuenca del Ruhr, en Alemania, exporta su exitoso modelo de reconversión minera e industrial. La región del carbón y del acero, integrada por 53 municipios, se ha transformado en foco cultural prestando especial atención a la recuperación de su patrimonio, un ejemplo para las cuenca del Nalón.
La experiencia de transformación de la zona ubicada en el corazón del estado de Renania del Norte-Westfalia abrió ayer en la Casa de los Alberti de Ciaño las primeras jornadas internacionales de turismo industrial de Langreo. Ute Durchholz, jefa de marketing y comunicación de la Fundación Zollverein, fue la encargada de acercar esta iniciativa, ejemplo de impulso turístico de una zona que «tiene muchas características semejantes a Langreo», y de hacer balance de la capitalidad europea de la cuenca del Ruhr el pasado año.
El carbón y las factorías siguen siendo la marca distintiva de la zona ya que las instalaciones siguen en pie aunque rehabilitadas y con un nuevo uso, marcado por las actividades culturales. En 1986 comenzaba el trabajo de recuperación que ha llevado a convertir una fábrica de cerveza en la ciudad de la creatividad o a transformar el complejo industrial de la mina de carbón de Zollverein, declarado Patrimonio Mundial de la Unesco, en un centro cultural. En las instalaciones, que gestiona la Fundación Zollverein, se encuentra la denominada «Torre Eiffel de Ruhr», que en los años 90 del pasado siglo fue modernizada por el arquitecto Norman Foster.
Este proceso de reinvención basado en su propio pasado para adaptarse a una nueva situación puso su foco de atención en el turismo. De esta forma, señaló Durchholz, desde 1993 al pasado año prácticamente se duplicó el número de visitantes, pasando de 1,8 millones de turistas a 3,4 millones.
El amplio programa de actos de la capitalidad cultural motivó un incremento de más de 400.000 viajeros que, según la representante de la Fundación Zollverein, es previsible que no se mantenga este año aunque habrá también un incremento de visitantes sobre 2009. La capitalidad cultural hizo posible proseguir con esa labor de reconversión de la cuenca del Ruhr con la apertura de nuevos equipamientos pero también se puso como meta «lograr que los distintos municipios colaboren en red». «Antes tenían sus teatros, sus museos y ahora se unen para hacer programación conjunta», una pieza fundamental para continuar con el desarrollo, destacó Durchholz. El 90 % de los equipamientos recuperados son propiedad de las administraciones públicas.