El puente de mando de Pedro Duro

El despacho del fundador de Duro Felguera es uno de los espacios recreados en la exposición "200 años de nuestra historia", que se puede visitar en El Entrego

25.10.2015 | 03:45

Carbón, hierro y vapor. Estos son los tres elementos que integran la exposición "Mirada atrás, doscientos años de nuestra historia", que se mostrará hasta el próximo 13 de diciembre, en el centro de encuentros y creatividad "El Trabanquín", de El Entrego. Más de 2.000 piezas expuestas entre las que se encuentra numeroso material original de época nunca antes mostrado. El despacho del empresario Pedro Duro, un quirófano del Sanatorio Adaro o una galería de mina son algunos de los espacios que se recrean en esta muestra. Para su elaboración, Casvali, la entidad que gestiona "El Trabanquín", ha contado con la colaboración de empresas como Arcelor Mittal, Hunosa, Adaro Tecnología, Samca y Carbonar, así como las asociaciones Santa Bárbara, Humanitarios de San Martín y los museos de la Siderurgia, el Ferrocarril, Marítimo y el Pueblo de Asturias, entre otros colaboradores.

La interacción es uno de los aspectos más destacados de la muestra, que comienza con una referencia a la escuela. En este espacio se recrean los años 20 con un pupitre y una mesa de profesor de esa época, así como varias estanterías con cientos de libros antiguos y otros utensilios, como el conocido "pizarrín", que se utilizaban antaño en las aulas. A su lado se ubica una galería de mina con un martillo neumático que, al igual que la espada "Excálibur", reta a los valientes a conseguir sacarlo del carbón. Tampoco se olvidan del transporte de este mineral, desde las antiguas chalanas que recorrían el Nalón cargadas de carbón hasta la carretera carbonera y el ferrocarril.

El empresario Pedro Duro guarda un espacio destacado dentro de la muestra, que recrea su antiguo despacho. Una mesa, una silla, pero también un águila de la que se colgaba el reloj o una purera que pertenecieron al propio Pedro Duro forman parte de este lugar que vigila el propio interesado -interpretado por el actor Pedro Civera- desde uno de los cuadros. Si el trabajo era importante, también la salud, por eso el Sanatorio Adaro está representado en "El Trabanquín". Pero no el actual complejo sanitario, sino el que podía haberse conocido en los años 40 o 50. Así, se puede observar una antigua máquina de drenar, un electroimán para sacar partículas metálicas del ojo o una máquina eléctrica de sutura.

La cultura tradicional, así como los avances tecnológicos tampoco han sido olvidados en esta exposición, con instrumentos musicales, teléfonos e, incluso, proyectores de cine. Una muestra para todos los públicos que, por primera vez en Asturias, está adaptada para los niños que padecen autismo. Así ya no hay excusas para no acercarse hasta el centro de "El Trabanquín".

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