
La crisis ha puesto de moda este término, que
se define como un préstamo concedido a cambio de una serie de
condiciones que afectan, sobre todo, al gasto público. El fono de
rescate se utiliza para sanear economías en frágil situación, a
condición de recortes que sirvan para compensar el déficit y hacer la
economía más competitiva.
En la UE, los han recibido Grecia, Irlanda y Portugal.