Todo
empezó en
Túnez, donde las protestas ciudadanas acabaron con el régimen de Ben Alí.
Esto animó a otros países a seguir su ejemplo. Bahrein, Argelia, Yemen y Libia fueron los siguientes en sumarse a las protestas para reclamar un cambio democrático. Siria es ahora el epicentro de la revolución que está viviendo el mundo árabe.
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