Los primeros profesores de gaita en los conservatorios

 
Los primeros profesores de gaita en los conservatorios
Los primeros profesores de gaita en los conservatorios aurelio argel
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n Aurelio ARGEL

El anuncio hecho en su momento por el consejero de Educación y Ciencia, José Luis Iglesias Riopedre, el 29 de mayo de 2005 en «Les Xornaes d'estudiu de la gaita asturiana de Xixón», donde avanzaba la inclusión de la gaita en las aulas de los conservatorios asturianos, ya es una viva realidad.

Iñaki Sánchez Santianes, Ricardo Soberado y Flavio Benito (los dos primeros en Oviedo y el último en Gijón) son, desde inicios del pasado diciembre, los primeros maestros gaiteros en dar tan significativo paso. Apoyados por la práctica totalidad del colectivo de gaiteros -ahora unificado en el Colectivo Xuga, precursor, perseguidor y realizador de esta idea-, este trío de nombres representa a cuantos optaron en oposición (y los que no lo hicieron) al logro de un puesto de profesorado que queda abierto en bolsa de trabajo para cursos venideros según vaya aumentado la demanda del alumnado.

Avance

Coinciden los tres maestros en afirmar que «éste ha sido el paso más importante y, sin duda, el menos conflictivo de cuantos se han dado alrededor de la música tradicional asturiana concretado en la gaita». «Queremos hablar desde estas páginas de la importancia que merece el paso que todos estamos dando -aclaran los primeros profesores-, porque se habló mucho del tema durante un tiempo y ahora que ya es una realidad apenas hubo una reunión informativa para dar conocimiento de la situación, que no es otra que la puesta en marcha definitiva de la idea tan perseguida».

Tanto Santianes como Soberado insisten en dar gran relevancia a los pasos dados por Flavio Benito y por Pedro Pangua con reuniones, conversaciones y acercamiento de posturas y materias a tratar en las posibles clases del Conservatorio con las instituciones pertinentes. Afirman estos dos jóvenes, pero veteranos maestros, que «no sería justo ver -como algunos lo vieron en su momento y han de retractarse- que lo hacían pensando sólo en ellos o en su futuro laboral. Todos hemos pasado por las mismas pruebas y, aunque en estos inicios estamos sólo nosotros tres, las puertas se irán abriendo. La labor que han hecho Flavio y Pedro Pangua apoyados en las opiniones y en las posturas de todos los interesados ha beneficiado al colectivo de gaiteros asturianos: profesores, alumnos y aficionados».

Selección

La selección y las pruebas del alumnado ya se habían realizado tiempo atrás; las oposiciones de profesorado dieron como resultado el que tanto Iñaki Santianes como Ricardo Soberado impartan sus clases en Oviedo y el veterano Flavio Benito en Gijón. Con un tribunal que componían el director del Conservatorio de Oviedo o el profesorado de flauta travesera, el jefe de la sección de viento o el profesorado de flauta de pico de Gijón se tenía en cuenta a los aspirantes a profesorado una experiencia laboral (con Seguridad Social) de un mínimo demostrable de tres años. Para todos por igual sumaba seis puntos en el examen una vida laboral y de experiencia con la gaita, fuera cual fuera el tiempo que llevaran trabajando con el instrumento. También eran tenidos en cuenta los méritos que sumaban las distintas publicaciones realizadas (libros o métodos), los discos grabados, las formaciones musicales o las diversas actuaciones. Además, se pasaron pruebas de lecturas de partituras, un programa de concierto y una entrevista con proyecto curricular y aportación personal al modo de impartir clases en busca del objetivo deseado.

Un currículum ciertamente rico y sobresaliente que se haría largo de desglosar, dado el volumen de éxito que atesoran tanto Santianes como Soberado y Benito. Premios en distintos certámenes locales, nacionales e internacionales; grabaciones propias como el disco «Mara» o «La voz del ríu», de Benito, además de los realizados con la Banda de Gaitas «La Raitana» o los hechos con «Llan de Cubel». El disco «Foncalda», de Santianes, también se suma a sus actuaciones con bandina propia, nueva banda de gaitas y la formación actual de un grupo de folk. Por su lado, Ricardo Soberado añade la creación de la Escuela y Banda de Gaitas «Xácara» a su presencia en el grupo «El Sueño de Morfeo», que inició su caminar con grupo y disco de los entonces «Xemá».

Con incontables horas dedicadas a la enseñanza en distintos centros y escuelas, estos tres maestros recalan ahora «donde la gaita debe de estar -coinciden en decir-, porque esto no dignifica a la gaita, suficientemente digna de por sí, dignifica a los gaiteros que rara vez fueron vistos como músicos completos, algo bastante incierto».

Gaita en los conservatorios

Este último punto de vista es vital para entender por qué la gaita ocupa aulas en el Conservatorio. Tal y como indican estos tres primeros profesores, existen más de 1.500 gaiteros, muchos en bandas, en escuelas municipales o como aficionados, a los que había que dedicar tiempo y dar clases que no superaban, dentro de las escuelas municipales, un grado elemental. Ahora, desde los distintos conservatorios, se conseguirá que aquel alumno que desee estudiar gaita sea equiparado a los interesados por el piano, la flauta, la percusión o el violín. Tendrá que enfrentarse a cuatro años de estudios elementales, seis años de grado medio y cuatro años de curso superior. Así, Santianes y Soberado, con una dedicación de 25 horas semanales y jornada completa y otra de doce horas y media, respectivamente, cuentan con dieciséis alumnos que se reparten en clases individuales (ley LOE) y en la de conjunto (LOGSE).

Flavio Benito, momentáneamente en Gijón, cuenta con tres alumnos para grado elemental «que, a buen seguro, irán aumentando en número viendo cómo se irá desarrollando la materia para cursos posteriores». Esa notable diferencia entre Conservatorio y escuelas, donde todos los instrumentos tradicionales pudieran compaginarse con la gaita, «responde a una demanda real de estudios. No podemos creer -aclaran estos profesores- que se pueda incluir tonada, tambor, acordeón diatónico o bodhran y violín tradicional en el Conservatorio o que se creen escuelas tradicionales exclusivamente para estos instrumentos. Seamos sinceros -señalan- no hay una demanda tan elevada como la que tiene la gaita. Se pretende que este instrumento comparta, como el estudio de otro instrumento, conocimientos con el resto de los instrumentos orquestales e, incluso, la voz. Se desea integrar la gaita y que se busquen nuevos compositores, nuevo repertorio, partituras que sirvan para el instrumento, que es algo donde Galicia, por ejemplo, nos llevaba ventaja. Allí existe gran cantidad de publicación para gaita y esto aquí queda limitado a todos los métodos publicados que nosotros estamos usando, además de nuestra aportación personal. Reactivar, reinventar, crear y evolucionar el mundo de la gaita es lo que se pretende a partir de ahora con una programación mínima, a seis años vista».

Futuro

Este punto es importante, ya que estos puestos iniciales de profesorado mirando hacia un futuro de tres próximos años pueden ser rotativos. No son de momento plazas fijas, pero pueden llegar a serlo si el número de alumnos con estudios superiores de gaita aumenta, dando entrada entonces a más profesores y nuevas oposiciones de plaza. Esta bolsa de trabajo pone las bases y cada nuevo maestro que se incorpore se ceñirá a lo establecido y a su propia metodología.

«La acogida ha sido buena por parte del resto del profesorado -dicen Soberado y Santianes- y se debe en parte al notable cambio generacional que el Conservatorio está experimentando. El resto de profesores de otros instrumentos y materias nos ayudará a afianzar el futuro de la gaita en estas aulas que hasta ahora parecían vetadas para la música tradicional».

A este proyecto se suma ahora el nombre del Conservatorio de la Mancomunidad del Nalón, que ya ha aprobado estos estudios en sus aulas a partir del próximo curso. Con nombres como el de estos tres maestros y otros tantos añadidos como el de Santi Caleya, Xuacu Amieva, Pedro Pangua y Diego Pangua -sólo por citar a alguno de los pioneros de este instrumento- se reitera una vez más lo deseado, dignificar el mundo de la gaita y borrar su imagen de instrumento pintoresco, colorido, simplón o para tocar debajo del hórreo como sólo mentes obtusas desean seguir viéndolo.
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