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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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La tercera de las visitas regias tuvo lugar poco antes, el 16 de agosto de 1913, cuando los Reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia, permanecieron «breves momentos», según Busto, en la villa, provenientes de Luanco, «adonde habían llegado en barco».
También el hijo de Alfonso XIII, el Príncipe de Asturias, don Alfonso, visitó la villa en agosto de 1925. Lo más destacado de su visita fue su paso por la fábrica de Conservas Albo, clausurada este pasado verano tras más de cien años de actividad. La fábrica fue «engalanada con un artístico arco construido con follaje y envases conserveros y, durante el recorrido interior por los distintos talleres y almacenes, el gerente de la factoría, Alfonso Albo, le informó de todas las operaciones presenciadas, finalizando con la degustación de un aperitivo a base de conservas», según relata el historiador Manuel Ramón Rodríguez, especialista en la historia de la conserva candasina.
De esta visita existe la anécdota, narrada por Marino Busto en su historia de Carreño, de que cuando el Príncipe mostró su propósito de abandonar la villa, continuando su viaje a Luanco, «los candasinos trataron de impedírselo subiéndose a los estribos del coche, que con grandes dificultades llegó hasta el frente de la iglesia, donde por fin se desalojó al público que había tomado por asalto el coche de don Alfonso».
Busto recuerda que el Príncipe de Asturias volvió a pasar por Candás por la tarde, «renaciendo en la villa un inenarrable entusiasmo». Los pescadores le pidieron la terminación del muelle, ya que veían un grave peligro en los temporales, «por hallarse el puerto en completo desabrigo».
Sus Majestades los Reyes don Juan Carlos y doña Sofía también han recorrido las calles de Candás. Fue un 19 de mayo de 1976, si bien el propósito oficial de su visita no se encontraba en la villa, sino en la vecina parroquia de Perlora. Los Reyes presidieron en el edificio «Jacobo Campuzano» de la Ciudad de Vacaciones una extraordinaria asamblea de todos los organismos agrarios de la provincia, «con asistencia de millares de labradores», recuerda Busto. Con ocasión de la visita de don Juan Carlos I, el ganadero de Tabaza José Rodríguez Prendes mostró a la realeza unos ejemplares de toro y vacas de los valles de Carreño que habían sido condecorados como campeones de España.
También visitaron el bar perlorino conocido por el nombre de su dueño, Manolo el de la Cabaña, donde fueron atendidos por éste, que conservó con posterioridad «los dos vasos de cristal por los que bebieron los Reyes», según relata David Pérez Sierra. Ya por la tarde, los Reyes visitaron Candás, donde fueron recibidos por el alcalde del concejo, Ramón Rodríguez Artime, y con la «cordialidad del pueblo candasín».
Entre 1979 y 1982 se produjeron en Candás las cuatro alboradas del «bombo y platillo», que señala Pérez Sierra, en las que se atrajo a Candás a numerosas personalidades del mundo político, militar, religioso o, incluso, taurino para dar cuenta del escenario poético más madrugador del país. En la última de ellas, la de 1982, se contó con la presencia del último de los Borbones que ha visitado Candás.
Don Juan de Borbón y Battenberg, el padre del Rey, no sólo disfrutó la celebración marinera de la alborada, sino que pudo contemplar otros eventos incluidos en la festividad del Santísimo Cristo, que, como en aquella primera visita de la Reina María Cristina, volvía a tener mucho que ver en eso de atraer a la realeza a la villa. Entre ellos, la corrida de toros que acogía la dársena interior del muelle, los desfiles de verano y las charangas.
Ahora, más de un cuarto de siglo después de ese instante festivo, la esposa del nieto del conde de Barcelona será la siguiente integrante de la Familia Real que ponga sus pies en la villa candasina. Pero los tiempos cambian. Ya no existe la alborada de «bombo y platillo» de los grandes personajes para traer a don Juan, ni la Ciudad de Vacaciones de Perlora para don Juan Carlos y doña Sofía, ni la fábrica de Albo para el Príncipe Alfonso; mientras, la devoción del Cristo se ha tornado más íntima con la decadencia de la pesca como para atraer a reinas e infantas. Los tiempos cambian y ahora es la premura tecnológica de un colegio la que ha devuelto a los Borbones a Candás.
Candás,
Braulio FERNÁNDEZ
Han pasado casi tres décadas desde que el padre del Rey, don Juan de Borbón, visitase la capital de Carreño para apoyar la alborada candasina. Ahora, ha sido un grupo de alumnos y profesores del Colegio de Enseñanza Infantil y Primaria San Félix el que ha reclamado la atención de la realeza nuevamente. El próximo 16 de octubre, este centro escolar será visitado por la Princesa de Asturias, doña Letizia, dentro de su agenda oficial a una semana de los premios «Príncipe de Asturias», muy centrada en la educación y en la infancia. El centro candasín, pionero en la implantación de nuevas tecnologías aplicadas a la enseñanza, es modelo del programa «Educared», siendo uno de los tres únicos centros en todo el territorio nacional acogidos a esta iniciativa de la Fundación Telefónica.
Esta enseñanza, la que se imparte en el colegio de Infantil y Primaria, utiliza pizarras digitales en lugar de las convencionales. Los profesores escriben sobre ella mediante su ordenador o la señalan con el dedo, puesto que es táctil, y sobre su superficie pueden proyectarse vídeos educativos o fotografías. El alumnado del centro, que tiene una edad comprendida entre los 3 y los 12 años, no utiliza libretas para trabajar, sino ordenadores portátiles, que ellos mismos colocan en los cargadores al finalizar la jornada.
Granada, Madrid y Candás, son los tres modelos de «Educared» en España. El programa fue creado en 1998 por la Fundación Telefónica para potenciar el uso educativo de internet.
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