Aurelio ARGEL
En diciembre de 1984 no sólo se celebrara en Oviedo el concierto «Arpa Céltica» de obligada referencia y faro de buen número de músicos de nuestro folk. Con cierta dosis de humor rondaba por las iglesias de la capital asturiana, en aquella misma fecha, una agrupación vocal propiamente bautizada como «Coral Vajillas» nada jabonosa. Voces hábiles y curtidas en el rico mundo coral asturiano que realizaban, pese al nombre, serios conciertos promovidos por el Ayuntamiento de la capital. Este coro contaba también con la compañía de unos jóvenes músicos que decidieron iniciar, con esta experiencia como punto de partida, su andadura musical de no menor marcada seriedad. Surgía, a trompicones tenaces, el grupo asturiano que se especializaría en interpretaciones del Renacimiento. No andaba lejos el Barroco e igual que hoy, tampoco el Medievo. Nacía «Xistras». 1984: un cuarto de siglo que ahora festejan sus componentes presentes y pasados nunca faltos de pasión y libertad interpretativa.
«Si en algo erró «Xistras» en algún momento del camino, más en sus inicios» - declara Benito Lombas, uno de sus fundadores- «fue en la falta de ambición; en no habernos planteado entonces miras más amplias sostenidas por detalles puntillosos». «Con más ambición» - prosigue Lombas - «tendríamos la obligación de ser fieles al cien por cien a los instrumentos originales de las épocas musicales que recreamos; fieles también a las exigencias interpretativas, a ceñirnos a unas pautas marcadas. Y esas no eran nuestras intenciones. Llegábamos a este planteamiento por el simple placer de tocar y de transmitir desde Asturias un campo de la música antigua rara vez tratado por aquí, e incluso por España, con pocos grupos dedicados a ello. "Xistras" no buscaba especialización alguna sino diversión bien estudiada, fiel y respetuosa pero que nos permitiera a cada uno de nosotros alejarnos del purismo extremo que esto suele exigir a los músicos que se adentran en estos terrenos».
«Estamos hablando» -detalla Benito Lombas- «de veinticinco años atrás en el tiempo de la música que se realizaba en Asturias». Eran los años del resurgimiento del folk; también del rock y del pop y sus derivados con sello propio asturiano y con todas las tentativas posibles de cuantos iniciábamos camino con algún grupo. «Si entrabas en una tienda de música y pedías, por ejemplo, una flauta de pico barroca o una vihuela de pura exactitud renacentista no debía extrañarte la cara con la que te miraban. No había medios económicos suficientes para irte al extranjero a la búsqueda un buen luthier para cada instrumento que tocábamos, o que pretendíamos tocar». Fue en parte por esto por lo que «Xistras» comenzó a usar instrumentos asequibles con el mayor parecido y posibilidad para el logro de la tonalidad propia de la época, del sonido del Renacimiento y de la música antigua sin caer en la especialización total.
«No nos preguntamos qué habría sido de nuestra andadura si hubiésemos exigido el que los instrumentos, las cuerdas, la afinación, el material, las partituras e incluso nuestros trajes de época, fueran recreación idéntica a los de entonces. No nos habría ido mejor ni peor. Nuestra sana obsesión era el logro de alcanzar entonces y ahora un buen sonido ahora infinitamente mejorado con el tiempo; un sonido igual al que pudieran transmitir los mejores instrumentos clonados u originales de aquellos siglos lejanos», apunta el miembros del grupo.
«Xistras» puso sus primeras miras en la Música del Renacimiento. Benito Lombas recalca que la riqueza del Barroco musical era practicada por diversas formaciones pero la música renacentista parecía haber quedado atrás, casi en el olvido, a pesar de ser inmensamente rica y creativa y la que verdaderamente abrió el camino tan amplio del Barroco. «Aquel sonido que destilaba libertad interpretativa ajena a corsés estrictos, aquel sonido tan rico para las danzas» - detalla Lombas- «nos pedía trabajarlo bien y así lo hicimos. Nuestro objetivo era ir aprendiendo día a día y, a la vez, ser didácticos y transmisores hacia un público no muy habituado a este tipo de música y más en los jóvenes cuyos estudios de música en colegios o institutos era casi tan lamentable como sigue siendo hoy».
El primer y único trabajo discográfico de «Xistras» («Maestros del Renacimiento y transición al Barroco». 1996) fue publicado en el sello ovetense «Fono Astur». «Poco después de haberlo grabado» -aclara Lombas- «nos dimos cuenta de que habría sido mejor disponer de más semanas para perfeccionarlo. La prisa, la novedad, la tentación, el deseo de poder mostrar una grabación y el de dejar constancia de nuestra labor, nos pudieron en 1996». Han pasado trece años y ahora se aproxima un nuevo disco; «trabajamos lenta y detalladamente en él, concierto a concierto, sea cual sea la causa. Llegará tras lógicos y necesarios momentos para respiro y pausa en este cuarto de siglo de existencia», afirma Lombas.