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historias y leyendas que guardan los museos y colecciones de asturias: museo de la escuela rural (cabranes)Museo de la Escuela Rural de Asturias
ANA PAZ PAREDES
«¿Qué harías tú si fueses rico? Si yo fuera rico compraría un aeroplano y un automóvil. Daría limosnas a los pobres y de comer si tenían hambre. Trabajaría para no tener vicios. Mandaría hacerme una buena casa con muchas habitaciones y muchas buenas camas, con unos cobertores muy caros. Haría una biblioteca y compraría los mejores libros y que fuese toda la gente a leerlos sin pagar nada, y mientras tanto yo les tocaría la radio con las mejores piezas que tuviera. Después, con el aeroplano, iría todos los jueves a Oviedo, los viernes a Gijón, los sábados a Nava y los domingos saldría con todos los niños de Torazo en el aeroplano a recorrer las cinco partes del mundo y los llevaría sin pagar nada y además les compraría un mono para que no se manchasen el traje. A la escuela de mi pueblo, o sea, de Torazo, le acabaría de comprar las persianas y unas mesas nuevas, y una imprenta para copiar el periódico de esta escuela, titulado "Eco Escolar"...».
El niño José Valdés Cuesta escribió todo esto, y más, en la primera página de la edición número 14 del periódico de la Escuela Nacional de Niños de Torazo, en Cabranes, con fecha de junio de 1935. Los párrafos de este alumno de buen pulso y gran caligrafía forman parte de la historia de la educación en Asturias junto con uno de sus maestros más significativos por aquel entonces: Higinio Monte Cuesta, que ejerció como tal en la escuela de Torazo desde 1928 a 1940; un maestro que, a pesar de pedirla constantemente, nunca logró para sus alumnos una imprenta, por lo que el «Eco Escolar» se realizaba en hojas pautadas de libreta, escritas a mano por los niños y con grandes titulares coloreados con infantil precisión en rojo o en amarillo.
Aquellas cuatro o cinco hojas escritas mensualmente por unos niños que ejercieron de precoces reporteros al reflejar en sus redacciones no sólo sus sueños e ilusiones, también la realidad de su pueblo, de su situación familiar o la dureza de los años que les tocó vivir era en realidad un proyecto de la escuela de la República cuyos fines didácticos perseguían facilitar la comunicación entre la escuela y el entorno. En ello creía el maestro Higinio Monte Cuesta, fiel seguidor de las ideas educativas del también maestro de escuela primaria, el francés Celestin Freinet (1896-1966), quien impulsó la idea de la escuela activa, una escuela preocupada por apoyar a los más necesitados, que sería al mismo tiempo una especie de continuación natural de la vida familiar, de la vida en el pueblo y donde el niño, con sus propuestas y sus necesidades, era el núcleo del proceso educativo.
Como Freinet, Higinio Monte promovió, con la participación de sus alumnos en el «Eco Escolar», que los niños cooperasen entre ellos buscando soluciones a los problemas comunes. A través del periodismo escolar buscaba que los alumnos, tras elegir un tema de forma libre sobre el que escribir, aprendiesen también a distribuir las tareas del periódico de acuerdo a la edad de cada uno, así como a asumir responsabilidades en el proceso de su elaboración. El «Eco Escolar» de la escuela de Torazo se publicó mensualmente desde 1934, siendo interrumpida su actividad desde julio de 1936 hasta enero de 1939, en que se reanudó, dejando de publicarse finalmente en 1940.
En uno de los últimos números del «Eco Escolar», el niño Manuel Barro escribió: «Yo quisiera que en este año se acabara la guerra entre Italia y Abisinia y que no haya revoluciones. Yo quisiera que este año hubiera mucha manzana y muchas cerezas y que viniera buen tiempo para ir a bañarse». Su redacción respondía al titular de la primera página: «¿Qué quieres que ocurra este año?». Corría el mes de enero de 1936.