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HEMEROTECA » EL TIEMPO » |
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Pues bien, el cuento de Pitas Payas le fue relatado a Jesús Suárez en 1999 en Veiga de Muñalén (Tineo), con alguna variante. El cordero de Juan Ruiz, el arcipreste de Hita, se convierte en Asturias en un caballero al que el amante le pinta espuelas y mete la pata. La profesora María Jesús Lacarra, de la Universidad de Zaragoza, una de las grandes expertas europeas en el tema, asegura que «no se conocía hasta ahora ningún paralelo folklórico» de este cuento de Pitas Payas. ¿Estamos ante una narración original, anterior al «Libro del Buen Amor»? Quizá nunca lo sabremos.
Buena parte de las leyendas y conjuros tienen que ver con los miedos de la época. Ocurre lo mismo con las actuales leyendas urbanas «pero con diferencias». La primera, la leyenda urbana, tiene tan rápida difusión que apenas da tiempo a cualquier variación local. La segunda, la leyenda tradicional, no sólo se basa en miedos, sino también en anhelos «y en general en toda la gama de sentimientos humanos». A veces las leyendas tradicionales se convierten en leyendas urbanas, convenientemente actualizadas. Quizás el caso más significativo sea el de la leyenda del fantasma de la autopista. La conoce todo el mundo: el conductor que recoge a una autostopista, una joven que en un momento dado del trayecto dice que «cuidado en esta curva, que aquí me maté yo en un accidente hace tiempo». Y desaparece. Jesús Suárez asegura que este relato ya se conocía en la Inglaterra del siglo XVII, cambiando la autopista por un camino y el automóvil por un coche de caballos. Alucinante.
La versión noruega
Tirrelil Tova,
doce hombres en el bosque
acometieron al joven pastor.
Ahorcaron al perro guardián,
amarraron la esquila de la vaca,
mataron al buey grande
y a mí me van a violar.
Allá lejos, hacia la montaña,
en el bosque
La versión asturiana
¡Tatareisina,
vete pa casa
y cuéntalo asina!
Siete ladrones
me roban aquí,
comen y beben
y rinse de mí.
La mio vaquina Ruda
ta colgada al fumeirín,
y la xatina
ta nu caldeirín
Nota: el verso «rinse de mí» o «riense de mí» tiene connotaciones sexuales indirectas. El pastor noruega, víctima de los ladrones, es como vemos mucho más explícito en su llamada de su socorro: «Y a mí me van a violar».
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