FÉLIX MARTÍN MARTÍNEZ
Hijo de una familia de diez y seis hermanos, Silvino Antuña comenzó desde niño su relación con la canción asturiana, en el bar regentado por su propia familia. A los catorce años de edad ya había adquirido los primeros discos a través del popular personaje conocido por Juanillo El Barbero, un guitarrista de procedencia leonesa y afincado en Carrocera, a quien al precio de cien pesetas (unos 0.60 euros), le compró un fonógrafo y diez y ocho discos de tonada. Al poco de acabar la Guerra Civil Española y con apenas veinte años de edad, empezó a adquirir las primeras colecciones completas de discos.
En 1952 y contando con la ayuda de la Diputación Provincial de Oviedo, abrió en su propio domicilio la Academia de Cantos Asturianos, con un carácter absolutamente altruista, sin otro interés que el de orientar y enseñar a las mejores voces de la Cuenca del Nalón y de Asturias en general. Una región, precisamente que recorrió de principio a fin y al objeto de escuchar a los mejores cantantes de tonada. Como método de aprendizaje, Silvino Antuña empleaba su discoteca, que ponía a disposición de los propios cantantes, que luego se encargaba de «probar» en los mismos chigres de La Cuenca, en su opinión, y es criterio generalizado, la auténtica escuela de la tonada asturiana. Entre la legión de artistas que pasaron por el magisterio de Silvino Antuña, se encontraba El Presi, a quien aconsejaba en cuanto a la selección del repertorio, y a quien ofrecía una y mil veces las audiciones que el maestro creía más conveniente para la voz y el estilo del cantante gijonés.
A finales de la década de 1960 colabora con José León Delestal en la fundación de la "Sociedad Amigos del Bable", y consiguiendo llevar a cabo, entre 1970 y 1972, una docena de grabaciones discográficas. A partir de aquí fue nombrado asesor musical de las discográficas Odeón, Discophon, La Voz de su Amo, Hispavox y Columbia, consiguiendo que 28 cantantes de tonada, entre hombre y mujeres, llevaran a cabo sus primeras grabaciones.
Silvino Antuña ha participado como jurado en numerosos concursos y muestras de canción asturiana, estando en posesión de la mejor discoteca conocida de tonada. En Octubre de 1992 fue objeto por parte de la Asociación de Intérpretes de la Canción Asturiana, de un caluroso y multitudinario homenaje, en agradecimiento a su tarea como maestro de la canción asturiana. Recientemente la Concejalía de Educación del Ayuntamiento de Oviedo, acaba de concederle, con gran criterio a nuestro juicio, el «Premio Nacional de Folklore Martínez Torner», en su tercera edición.