El legado educativo de los maestros de Felechosa

n La labor formativa de don Santos Nicolás y doña Amelia Aparicio (1950-1967)

 
El legado educativo de los maestros de Felechosa
El legado educativo de los maestros de Felechosa  
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MARÍA NIEVES TEJÓN HEVIA ALUMNA DE LA ESCUELA DE FELECHOSA DE 1964 A 1970 Y PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE CIENCIAS DE LA EDUCACIÓN DE LA UNIVERSIDAD DE OVIEDO. El pasado 17 de noviembre asistí a la inauguración de la exposición «La escuela y la formación de maestros en Asturias» y me detuve con especial interés en la recreación del aula de los años cuarenta, cincuenta y sesenta, con mesas bipersonales, rejillas para los pies y huecos para los tinteros y, de repente, mi memoria visualizó el curso 1964-1965 en el que empecé mi escolaridad con D.ª Amelia Aparicio en la escuela de niñas de Felechosa y allí me vi aprendiendo a leer con el libro «Rayas» y a escribir mis primeras letras en la pizarra.


El pasado 5 de diciembre falleció esta gran maestra. Ella y su marido siempre estarán en la memoria colectiva del pueblo de Felechosa, donde ejercieron como maestros desde 1950 hasta 1967.


D.ª Amelia se incorporó a la escuela de Felechosa en el curso 1950-1951 a través de una permuta que hizo con su hermana, D.ª Carmina, que había llegado a la escuela de Felechosa asesorada por su abuelo, D. Teodoro Aparicio Mendes, regente de la Escuela Aneja a la Normal de Oviedo hasta 1947, por considerar esta localidad como uno de los pueblos rurales asturianos con más habitantes y contar con una vivienda escolar grande y con una comunicación ferroviaria de Oviedo a Collanzo.


D.ª Amelia estuvo destinada antes en la escuela de la Pola y cuando regresaba por la tarde a Felechosa se encontraba con D. Aquilino de la Torre, que le decía: «Señorita maestra, tiene Ud. que ponerle un motor a la bicicleta». En el curso 1951-1952 tomó posesión de la escuela de niños de Felechosa D. Santos Nicolás, que ya conocía a D.ª Amelia por haber preparado juntos las primeras oposiciones que fueron convocadas al Cuerpo de Maestros Nacionales de Primera Enseñanza de 1944 en la academia de D. Germán Ramos.


El día de Covadonga de 1952 D. Santos y D.ª Amelia se casaron en la iglesia de San Isidoro de Oviedo. El diario «Región», a través de su corresponsal Víctor Rodríguez, se hizo eco de este acontecimiento y de su regreso al pueblo después del viaje de novios, «deseando al nuevo matrimonio mucha felicidad».


Este «matrimonio pedagógico» ejerció el magisterio en esta localidad con entrega durante casi dos décadas y desde el principio supieron conectar con su gente, a la que Rodríguez Castellano definió como cordial y con clara inteligencia en 1952 en la obra «Variedad dialectal del alto Aller».


En 1950, según la gráfica de población elaborada por el maestro D. Pedro Rodríguez Muñiz, Felechosa tenía 820 habitantes, de éstos cuarenta y ocho eran niños y cuarenta y cinco eran niñas en edad escolar. En la escuela había horario de mañana y tarde y durante varios años en el recreo de la mañana los niños y niñas tomábamos la leche en polvo que enviaban los americanos.


La mayoría de los alumnos utilizamos la enciclopedia Álvarez de primero y segundo grado. Además, las niñas recibíamos clases de costura y de manualidades propias del hogar. Ante la escasez de recursos los niños agudizaban el ingenio construyendo sus propios «pizarrinos» con vetas de piedra blanda. Estos maestros conocían los principios pedagógicos de la Institución Libre de Enseñanza, no podemos olvidar que D.ª Amelia fue maestra interina republicana en la escuela de Elche en la que sustituyó a su padre. Este espíritu pedagógico se notaba mucho en las salidas que hacíamos a la naturaleza, recuerdo la que hicimos a la cueva del Otero, estudiando la flora, la fauna, el río, las majadas, el valle, y otros aspectos. En la escuela los días siguientes a la «excursión» los niños y niñas con nuestros respectivos maestro y maestra trabajábamos los contenidos en torno al principio pedagógico de los centros de interés de Decroly. Esta actividad forma parte en la actualidad de uno de los itinerarios pedagógicos que niños escolares de toda la geografía asturiana realizan desde el Aula de la Naturaleza de Felechosa que está ubicada en la antigua escuela de niñas.


Una de las fiestas que celebrábamos en esta localidad con los maestros era el «antroxo», en el que las niñas regalábamos un gallo a la maestra y los niños al maestro, existiendo la rivalidad de cuál sería el mejor para salir vencedor en la pelea que tendría lugar.


D. Santos organizó desde la escuela un equipo de fútbol que jugaba liguillas con los niños de los pueblos vecinos. Estos niños estaban encantados con esta actividad, pero algunas madres se quejaban de que «se gastaban muchas zapatillas». En la escuela de niños se hacía todos los años un nacimiento en el que colaboraban todos los alumnos y que era visitado por todo el pueblo por la vistosidad que tenía.


Durante el mes de mayo los niños y las niñas nos juntábamos en la escuela de niñas en la que celebrábamos el mes de las flores delante de la imagen de la Virgen Niña que en esos días se adornaba con flores y guirnaldas que llevábamos a la escuela.


Teniendo en cuenta que estamos hablando de un pueblo de montaña, en los meses más fríos del año funcionaba una estufa que se mantenía con el carbón y la leña que aportaban las familias.


En aquella época había niños y niñas que abandonaban la escuela antes de cumplir los 14 años para ayudar a sus familias en las tareas del campo y de la casa, pero muchos de ellos se incorporaban después a las clases de noche que D. Santos y D.ª Amelia impartían en la biblioteca y en la cocina de la casa del maestro, respectivamente.


Un papel socioeconómico relevante que cumplía en esta localidad el maestro consistía en la redacción de obligaciones y de documentos de compraventa. A su vez la maestra ayudaba a algunas madres en las cartas que escribían a sus hijos cuando estaban en el servicio militar.


D. Santos y D.ª Amelia cesaron en sus destinos de Felechosa el 31 de agosto de 1967, fecha en la que se trasladaron a vivir a Oviedo con sus hijos Santos y Joaquín, pero toda la familia siguió pasando el verano en Felechosa durante una década más.


La última vez que estuvo D.ª Amelia en Felechosa fue hace cinco años en un acto en el que su hijo Santos deleitó al pueblo con un interesante reportaje sobre Felechosa.

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