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ANA PAZ PAREDES
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Casi siempre los museos son lugares donde aquello que se exhibe tiene la vida que le da su propia historia. Tal vez por eso el caso de Bustiello es completamente diferente. Bustiello tiene vida, además de un pasado digno de ser contado y conocido. Mientras empieza a llover y un vecino del lugar recoge un par de lechugas para la comida del día, la vista se desvía hacia la iglesia del pueblo, el primero de los edificios que se levantó en el lugar entre 1890 y 1894, de estilo historicista neorrománico, y que sorprende al visitante por sus dimensiones y su grandiosidad. Cristina, la guía del Centro de Interpetación de Bustiello, dice que hay quien la llama la «Covadonga industrial». Alberga una de las joyas más queridas por los vecinos de este pueblo: la custodia de Bustiello, realizada por el escultor y orfebre Félix Granda Buylla, una obra que fue creada exclusivamente para la Sociedad Hullera Española. La custodia, de grandiosas dimensiones y grabados maravillosos, tiene como peculiaridad que en ella se pueden ver diversas figuras de mineros, dragones y palas, junto con la representación de Dios, su Hijo y el Espíritu Santo.
La Sociedad Hullera Española, escriturada como tal en 1892, era propiedad de Claudio López Bru, segundo Marqués de Comillas. Sus explotaciones se encontraban en Lena, Mieres y Aller. De él fue la idea de construir al sur del concejo de Mieres del Camino, en Santa Cruz y en la margen izquierda del río Aller, el poblado de Bustiello, un lugar para «mineros modelo». La empresa construyó allí no sólo viviendas para los trabajadores, también un sanatorio, farmacia, una escuela para niños, otra para niñas, la iglesia, el casino y el economato, y organizaban diversas actividades de ocio para que los trabajadores no buscasen fuera lo que tenían dentro del pueblo.
Para muchos Bustiello fue una bendición a la que muy pocos podían acceder. El motivo es que la propia empresa seleccionaba a los trabajadores de manera muy minuciosa y al mismo tiempo que tenía en cuenta el bienestar de los mismos también inculcaba en ellos el sentido de la disciplina, el cumplimiento de los preceptos de la Iglesia católica y la fidelidad a la hullera. Tan es así que se ejercía sobre ellos un férreo control de sus actividades tanto dentro como fuera de la empresa, creando el Sindicato Obrero Católico para contrarrestar la influencia de los otros sindicatos obreros existentes.
En el nivel inferior del pueblo se agrupaban la mayoría de las viviendas de los mineros. En el nivel intermedio estaban los chalés «Moreno» y el de «Don Isidro», destinados a los ingenieros, y en el nivel elevado estaban la escuela, el casino, el economato y la iglesia. En cuanto a las viviendas, cada bloque estaba vigilado por un capataz que exigía una limpieza general cada semana. Las casas donde vivían los «obreros modelo» o bien pagaban alquiler o bien eran dueños de ellas, si les había tocado la lotería que administraba la hullera. En 1967 el poblado pasó a formar parte de Hunosa, y las viviendas obreras que estaban en arriendo fueron vendidas a sus inquilinos en 1970.
Obreros controlados pero felices podría ser el lema de Bustiello, un pueblo-museo con una historia viva en pleno siglo XXI que hay que visitar.
Jerarquía, trabajo, obediencia, ahorro, lealtad, orden, respeto y austeridad eran los pilares del llamado «paternalismo industrial», ejercido por Claudio López Bru, segundo marqués de Comillas, y cuyo máximo ejemplo fue Bustiello. Éste, que a la muerte de su padre, Antonio López, primer marqués de Comillas, heredó, entre otras empresas, la Compañía Trasatlántica y la de Ferrocarriles del Norte, también se hizo cargo de El Coto Minero de Aller, dándole un impulso histórico que multiplicaría la importancia industrial del valle.
El segundo marqués de Comillas aplicó en las empresas de su propiedad una fuerte acción católica social, poniendo a disposición de sus empleados no sólo viviendas, también escuelas y actividades de ocio, sin que faltase una rígida formación educativa y religiosa, además de una completa atención sanitaria, pero ejerciendo al mismo tiempo un enorme control sobre sus trabajadores. Incluso llegó a pensar en crear un concejo independiente formado por Ujo, Santa Cruz, Carabanzo, Caborana, Boo y Moreda, teniendo a Bustiello como su capital.
Ubicación. El Centro de Interpretación de Bustiello está en la que fuera residencia del ingeniero don Isidro Baranda, en Bustiello, Mieres.
Contenido. Además de coordinar las visitas al poblado, cuenta con una exposición permanente dividida en «La minería del carbón en Asturias»; «El imperio del marqués de Comillas» y «Bustiello, un poblado modelo».
Horario. Martes a sábado, de 10.00 a 13.30 y 16.00 a18.00. Domingos y festivos, de 11.00 a 13.30 horas.