Ignacio Arias incluye, asimismo, un escrito inédito que el abogado Modesto Blanco García había dirigido al entonces llamado Consejo Regional (Gobierno preautonómico) en el que afirmaba que «el problema de Asturias no es el de "conservar, modificar y desarrollar" su derecho consuetudinario, sino el de proceder a su recopilación».
En la última reforma estatutaria de 1999, la redacción quedó así: «El Principado de Asturias impulsará la conservación y compilación del derecho consuetudinario asturiano».
Los elementos en los que se asientan estas costumbres jurídicas propias son los paisanos, las construcciones populares asturianas, los útiles de trabajo y los espacios,
La primera comisión especial que la Junta General creó para explorar las posibilidades que podía ofrecer este asunto fue impulsada en 1998 en la cuarta legislatura de la Junta General por el entonces diputado del PAS Xuan Xosé Sánchez Vicente, que pasó a presidirla, junto a Isabel Pérez Espinosa (PP), Francisco Javier García Valledor (IU) y Eugenio Carbajal (PSOE).
En 1999, en una nueva legislatura, se forma otra integrada por el ya citado Valledor -uno de los políticos que más impulsó esta Compilación-, Faustino Álvarez (PSOE), Ana Barrientos (PP), Sergio Marqués (URAS) y, como letrado, Ignacio Arias. Se crea entonces un equipo de investigación dirigido por el profesor Santos Coronas González, catedrático de Historia del Derecho de la Universidad de Oviedo, que asume la supervisión del equipo y la dirección de la investigación histórica. Ignacio Arias se ocupa de la dirección de la investigación.
Una nueva comisión en la siguiente legislatura, en esta ocasión formada por Noemí Martín (IU), Faustino Álvarez (PSOE), Ana Barrientos (PP) e Ignacio Arias fue la encargada de dictaminar el borrador de la Compilación. El Parlamento asturiano la analizó en sesión del 15 de marzo de 2007.
Archivos y bibliotecas asturianas fueron las fuentes en la que se trabajó, pero no las únicas; la Compilación no sólo se nutrió de investigación histórica, sino también de sentencias de los diferentes tribunales judiciales, con el objetivo de reunir el derecho consuetudinario vigente. Ignacio Arias afirma en el prólogo de la edición que se revisaron un total de 45.000 sentencias de la Sala de lo Civil y de lo Contencioso-Administrativo de la antigua Audiencia Territorial de Oviedo y posteriormente de las diversas Secciones Civiles de la Audiencia Provincial de Asturias y de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Asturias. A estas hay que sumar un número indeterminado de los Juzgados de primera instancia e instrucción de los 18 partidos judiciales de Asturias de las que habían emanado las sentencias sobre derecho consuetudinario apeladas ante la Audiencia Provincial de Asturias.
En colaboración con el Colegio Notarial también se desarrolló una tarea de investigación en los distintos distritos notariales. Se consultaron más de 64.000 protocolos en 11 de los 12 distritos, además de los revisados en el Archivo Histórico de Asturias y en el Archivo del Colegio Notarial, respetando siempre la privacidad de los datos.
El otro escenario de la investigación fue el trabajo de campo. Se entrevistaron a más de 600 personas y se formalizaron 60 fichas documentadas.
La Compilación resultante, en palabras de Ignacio Arias, «es descriptiva, no prescriptiva, lo que significa que en ella se recogen las costumbres jurídicas asturianas tal como son, y tal como son practicadas por el pueblo asturiano». Y añade: «Sirve como medio de prueba de la costumbre, y así lo han venido admitiendo los tribunales asturianos que, de modo sistemático y prácticamente unánime, acuden a la Compilación para delimitar los contornos jurídicos de las figuras del derecho consuetudinario asturiano».
Los tribunales asturianos y en particular la Audiencia Provincial de Asturias han sido muy receptivos a este valor de la Compilación, y en los dos primeros años de vigencia de la misma las han invocado en numerosas ocasiones como medio de prueba de la costumbre.
Pero el derecho consuetudinario asturiano no termina con esta Compilación. «En el libro se analiza también su futuro, que viene marcado por la presencia de nuevas figuras que no fueron detectadas durante los trabajos de investigación previos a pesar del rigor con que se llevaron a cabo y que están llamadas a formar parte de un anexo a la Compilación», afirma Ignacio Arias.
Ocurre esto, por ejemplo, con construcciones como el cortín o el pajar. El cortín es una construcción circular de piedra cuya finalidad es proteger las colmenas del ataque de animales y sirve de marco al denominado derecho de aldo en Asturias. «La Compilación cumple un objetivo último y muy importante, acreditar la especificidad de Asturias en algunos sectores del tráfico jurídico», señala Ignacio Arias.