ROBERTO HARTASÁNCHEZ
NATURALISTA
En el año 1983 veía la luz la que se convertiría hasta la actualidad en la más prestigiosa revista española de estudio y conservación de la Naturaleza, «Quercus» -que así se denomina la publicación-, editada por el asturiano Benigno Varillas y ya en ese primer número, otro asturiano, el naturalista Rafael Heredia, publicaba un artículo en el que proponía la recuperación del quebrantahuesos en los Picos de Europa basándose en trabajos de manejo de nidos y huevos de esta especie en las áreas pirenaicas, para su reintroducción en los Picos de Europa.
Durante más de veinte años, la idea de reintroducir los quebrantahuesos ha estado en la mente de muchos de los naturalistas españoles, siendo tema de intenso debate, a la vez que también se convirtió en proyectos tangibles desarrollados en otras zonas ibéricas de donde esta especie también, como en los Picos de Europa, se había extinguido.
Actualmente, la posibilidad de conseguir que las montañas cantábricas recuperen la presencia reproductora de esta ave viene de la mano de una organización no gubernamental aragonesa con amplia experiencia de trabajo en su región. La Fundación para la Conservación del Quebrantahuesos (FCQ) se ha trasladado a Asturias para poner en marcha un proyecto de reintroducción que se sustenta en principio en la amplia capacidad técnica de la propia entidad, integrada por un colectivo de profesionales, principalmente biólogos, que han dado forma a un proyecto que cuenta a su vez con el respaldo de renombrados científicos de diversas partes del mundo que han trabajado en similares estrategias de conservación de especies extinguidas, como es el caso del cóndor en el continente americano.
En el plano social, la FCQ ha conseguido el hito de sumar todos los apoyos que socialmente estarían relacionados directa o indirectamente con el proyecto. Desde contar con el apoyo del entorno rural donde se va a desarrollar el proyecto, pues todos los pastores de los Picos de Europa apoyan la reintroducción de la especie, como de otros sectores políticos y administrativos, aunando esfuerzos que no han sido posibles para otros trabajos similares, lo que constituye un innegable éxito para sus gestores.
Es en este plano del total apoyo a la realización del proyecto de recuperación donde sorprende que el único colectivo que se opone y realiza una intensa campaña en su contra sea, precisamente, el colectivo ecologista, al cual se debería suponer más proclive al apoyo que ningún otro sector.
Analizar ahora la razón por la que el colectivo ecologista se opone a la reintroducción del Quebrantahuesos en los Picos de Europa supondría un esfuerzo que excede la intención de estas líneas, pues también habría entonces que analizar las razones por las que este colectivo en Asturias aboca su comportamiento ecologista hacia la total oposición de cada aspecto medioambiental que surge en la región.
Pero en el caso que nos ocupa con esta especie carroñera, podemos vislumbrar alguna razón en los argumentos que publica en LA NUEVA ESPAÑA Rolando Rodríguez en su artículo «Una especie no puede depender de especulaciones».
Y, efectivamente, ante un proyecto planificado por una ONG cuyo personal de trabajo posee la calificación de doctores en Biología, investigadores y científicos de prestigio demostrado, los ecologistas argumentan meras especulaciones que tratan de arruinar un proyecto bien estructurado y de gran interés para la conservación de la biodiversidad cantábrica, confirmando esa manera tan extendida en Asturias de considerarse un experto de la conservación de la Naturaleza por el mero hecho de ser solamente un usuario que disfruta de ella o por apuntarse a un grupo ecologista.