La Nueva España

El vídeo tiene en la muestra una amplia presencia como nuevo soporte artístico

11.05.2010 | 10:03
Obra de Carlos Suárez que se expone en la muestra colectiva.
Obra de Carlos Suárez que se expone en la muestra colectiva.

El vídeo constituye otro importante soporte del arte de hoy que en esta exposición presentan, por un lado, Alicia Jiménez, con «Circuito abierto», estudio sobre la experiencia estética y la función del espectador», y el «loop» «Los ejercicios. Camino a pie n.º 1». Por su parte, Vicente Pastor, con su arraigado interés por la naturaleza, participa con los títulos «Fuera de sí» y «Hechizo», producidos por «Materia Viva», que requieren una atención particular y meditada, como todas sus elaboraciones. El río y su sonoridad, el territorio, pero también las sombras reiteradas en movimiento de un sencillo tendedero.

El arte en la red y mucha interacción campean en la aportación de Jaime Rodríguez con el collage de materiales tomados de forma personal y vitalista del arte digital en la red, en «At land» (homenaje a Maya Deren, la ucraniana americana que fue la primera mujer en hacer un vídeo de intencionalidad artística, con música creada para la obra y posibilidades interactivas en la red. Además, aporta el vídeo «Contranatura».

La reinterpretación de los espacios pictóricos se muestra en la instalación de pintura, tabla y cordón de Isabel Cuadrado, que da la idea de «opera aperta» en su madeja final enrollada de «Divagación» y la serie de doce piezas «Portantes», con la pulcritud unida a ideas que caracterizan a la autora. En éstas la seriación aparente de la geometría se controla y reconstruye mediante la huella de su interpretación manual.

Lo más próximo al género pictórico convertido en soporte de nuevos mensajes está probablemente en la obra de Luis Suárez Lanzas, con dos obras tituladas «sin título», como parte de ese mismo anonimato que busca en su objeto de reflexión. Se trata de pintura infográfica donde manipula los motivos hasta el desdibujamiento de esos edificios seriados modernos y anodinos que configuran nuestros espacios habitables modernos, hoy identificados con «no lugares» por carencia de identidad, que conducen de manera crítica subliminal a la percepción misma de la descafeinada trama urbana, que enlazan con la tradición en la modernidad histórica en obras como la redundantemente titulada «Ohne Titel», que George Grosz realizaba en 1920 con otra dicción muy diferente pero representando, asimismo, la ciudad anónima y anodina y al «hombre sin atributos» o maniquí de la pintura metafísica, el ciudadano despersonalizado al que aludiría Robert Musil en su novela homónima.

Por otra parte, Carlos Suárez participa de esa idea del anonimato del paisaje actual, que retoca e interviene en sus actuales fotografías montadas sobre dibond de aluminio, que sugieren la suspensión de la coordenada temporal, significativamente también sin título. Sus «no lugares» son, en realidad, espacios belgas del ámbito en que se movió para sus talleres y prácticas. En el tríptico que aporta resalta la huella de las tablas flamencas renacentistas y de la afición por el paisaje eligiendo el plano de línea del horizonte considerablemente bajo, otro signo de pictoricismo fuera de la pintura.

Las trayectorias de los participantes presentes en el catálogo dan evidencia de su interés y sentido global de la visión que confieren a sus obras dentro de este mundo limitado y sin fronteras, a la vez que predominan tantas veces mensajes de localismo, sectarismo y anécdotas insípidas, no importa si locales o internacionales.

Es de agradecer esta oportunidad para Asturias y, en particular, para Oviedo, tan escaso de ocasiones de ver arte puntero y reciente. La exposición está ubicada en un lugar céntrico, muy asequible a todo tipo de públicos, bien equipado, y ha contado con un muy buen montaje. Su función, a mi entender, va más allá de la exhibición, pues su testimonio interroga a quienes no tienen costumbre de visitar ni afición por este tipo de planteamientos, pudiendo servir de acicate, aunque a veces incómodo, al no entrar en los esquemas del arte como ornamento, que, por otra parte, casi nunca lo ha sido a lo largo de su prolija historia. Mi enhorabuena a todos sus responsables por esta iniciativa, a la Viceconsejería de Cultura del Principado de Asturias, a los artistas y al comisario. Y también debemos felicitarnos por contar con una inauguración más sencilla (y económica para los asturianos) que los habituales tapeos de salón del mismo espacio expositivo del Banco Herrero.

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