Los robinsones de Vegadeo

Un ibicenco y su compañera holandesa, afincados en Abres, realizan actividades de animación infantil y talleres de circo

03.05.2008 | 00:00
El matrimonio, con su hijo, en Abres.
El matrimonio, con su hijo, en Abres.

Abres (Vegadeo),

Jorge JARDÓN


Jerónimo Guerrero, natural de Ibiza, y su compañera holandesa, Mar Plogemakert, junto al hijo de ambos, Jon, de casi dos años, forman un trío lleno de felicidad. Huérfano de padre desde los 8 años, Jerónimo Guerrero y sus hermanos se dedicaron a la albañilería y a la carpintería. Y fue, precisamente, la carpintería lo que le trajo a Figueras para entregar un mueble que le había encargado un amigo que vivía en dicha localidad. Llegar a la ría del Eo le puso en contacto con un paisaje que le enamoró y le pudo.


Así que Jerónimo Guerrero decidió acelerar sus pasos hasta que encontró en Abres una propiedad que le venía bien por la extensión del terreno, 5.000 metros cuadrados urbanizables, ya que la casa era una ruina. Con esa propiedad no les quedó más remedio que construir una casa en la finca, en la que trabajaron Jerónimo Guerrero, Mar Plogemakert y la hija de 16 años que ella aportaba de su primer matrimonio y que ahora estudia en Vegadeo.


Fueron unos comienzos duros porque la casa que levantaron la ocuparon lo antes que pudieron, de modo que tuvieron que cubrirla con un toldo, por el que les entraba agua sin piedad, y habitaron en ella sin luz, valiéndose de un generador. La corriente eléctrica esperan tenerla estos días, puesto que están a punto de recibir el permiso correspondiente.


Pero, ahora, la casa ya se encuentra terminada y viven en ella los cuatro de forma confortable. Y cuando vienen familiares a visitarles se instalan en dos caravanas que tienen en la finca. Ahora, su hermano parece incorporarse también al proyecto y está construyendo una vivienda de madera en la finca; una cabaña a la que ayer estaba dotando de toda la fontanería y que cuenta con porche y una altura. La familia aprovecha sus habilidades para hacer los trabajos ellos mismos.


Aunque el proyecto se encuentra en marcha, lo cierto es que la meta última será crear el centro de actividades Abres, lo que les supondrá una inversión de más de 700.000 euros. En estos momentos, los primeros pasos del centro están encaminados a actividades para los más pequeños, aprovechando que Mar Plogemakert es maestra y Jerónimo Guerrero, monitor de tiempo libre. Así que se dedican a hacer animación de fiestas para niños, como talleres de circo, en los que se aprenden malabares, equilibrio y magia, así como talleres de madera, en donde los niños puedan hacer un camión, un tren o un puzle. Incluso han realizado talleres de madera con niños que presentaban algún handicap.


El matrimonio lleva a cabo esta actividad por encargos de la mancomunidad, los ayuntamientos de la comarca y por los colegios, y dispone para ello de ocho monitores, con los que se reúnen una vez al mes para enseñarles malabares y cómo crear un ambiente agradable y ameno para que los niños participen espontáneamente sin que se sientan incómodos o presionados. En ocasiones, mueven hasta 300 niños en un mismo lugar.


Otra faceta de Jerónimo Guerrero es la de artesano de la madera; hace desde muebles a la medida de castaño y cerezo hasta pendientes, colgantes y relojes de mesa o de pared, aunque no acude más que a las ferias a las que le invitan.


Mar Plogemakert y Jerónimo Guerrero se encuentran felices viviendo como robinsones, ya que «nuestra filosofía es vivir plácidamente con dignidad con estas actividades y sentirnos contentos con nuestros hijos a nivel de pareja y me encanta que mi compañera pueda hacer las mismas cosas que yo y que se sienta estimulada por ello».

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