Futuro de la comarca Oscos-Eo o el incalculable valor de su paisaje

22.05.2008 | 00:00
Futuro de la comarca Oscos-Eo o el incalculable valor de su paisaje
Futuro de la comarca Oscos-Eo o el incalculable valor de su paisaje

Desde la Asociación de Turismo Rural Oscos-Eo queremos exponer nuestras reflexiones sobre el futuro de la comarca Oscos-Eo.


Hace dos décadas, la comarca Oscos-Eo sufrió un importante cambio socioeconómico, la Administración regional apostó en esta comarca por un modelo de desarrollo nunca antes llevado a cabo en España, haciendo a la población local partícipe de ello. Se elaboró un modelo de desarrollo sostenible, que no era otro que la conversión de estos hermosos pueblos en lugares de interés turístico.


Un modelo de «turismo rural de calidad» en el contexto de una exuberante naturaleza virgen que conserva su belleza natural, unas tradiciones singulares y una arquitectura única, orientada a un turismo de nivel medio-alto que sí valora la paz y tranquilidad y la conservación de este entorno.


Los beneficios que este modelo turístico ha supuesto para la comarca los resumimos en:


- Repoblación y revitalización de núcleos de población. Pueblos y aldeas que estaban prácticamente deshabitados han recuperado población, que en la mayoría de los casos han conocido la zona gracias al turismo y que, atraídos principalmente por su entorno natural, han decidido trasladarse a nuestra comarca y buscar algún modo de vida. Ejemplos los tenemos en Los Oscos como Pumares, Caraduxe, Santa Eufemia etcétera.


- Revalorización y recuperación del patrimonio de casas y fincas. Por ejemplo, casas que antes no costaban más de 6.000 euros hoy se venden por alrededor de 90.000 euros. Antiguas casonas asturianas del siglo XVII que estaban en estado ruinoso hoy se encuentran totalmente rehabilitadas.


- Recuperación de oficios y artesanía tradicionales. Se han recuperado y puesto en funcionamiento fraguas y mazos, se ha impulsado la artesanía de las navajas y cuchillos, telares, cesteros, tallas en madera, cerámica, etcétera.


- Generación de riqueza. Hoy existen alojamientos rurales de diversas categorías, restaurantes, comercios, museos... que generan unos ingresos directos muy importantes y crean numerosos puestos de trabajo. Además, este sector genera unos importantes ingresos indirectos.


Todo esto sin alterar o estropear el medio ambiente y sin ir en contra de ninguna de las actividades económicas tradicionales. Es un modelo que, lejos del fracaso, ha demostrado ser sostenible y armónico con su entorno, sin ninguna desventaja o coste medio ambiental y social. No en vano, hace unos meses, en reconocimiento al valor natural de la zona, la UNESCO ha otorgado a esta comarca el título de Reserva de la Biosfera.


Entendemos que el futuro desarrollo de la comarca no debe centrarse únicamente en el turismo, y que se pueden y deben desarrollar otras actividades compatibles y/o complementarias al mismo.


Por otra parte, si bien estamos a favor de las energías renovables, estamos profundamente preocupados por el impacto que sobre esta comarca tendrá la implantación de la potencia eólica prevista según el plan eólico asturiano. Actualmente, en la comarca ya hay implantados 58 aerogeneradores. En este irracional plan, nuestra comarca ha sido declarada Zona de Alta Capacidad de Acogida y, por tanto, territorio de desarrollo eólico preferente. Cabe cualquier modalidad de parque.


Dejando de lado el número de aerogeneradores que se instalarían (pues se manejan diversas cifras y tamaños), creemos que ya hemos cumplido con el cupo que nuestra comarca puede soportar, sin que sea contradictorio e incompatible con nuestro desarrollo, en el que se han volcado muchos esfuerzos económicos públicos y privados. A todos los que invertimos nuestros ahorros con la intención de poder continuar viviendo en esta comarca el Gobierno regional, en su día, nos catalogó como «Emprendedores» del modelo de desarrollo sostenible.


Esta implantación desproporcionada de potencia eólica traerá consigo las siguientes consecuencias:


- Grave alteración y deterioro del medio ambiente.


a) Requiere talas, desmontes y movimientos de tierra para la construcción del parque y todas sus rutas de acceso.


b) Utiliza enormes cantidades de hormigón en la cimentación y rutas de acceso.


c) Requiere la construcción de estaciones de mantenimiento.


d) Requiere, para la evacuación de la energía que produce, la instalación de líneas eléctricas de alta tensión. Alguno de los tendidos previstos cruzará nuestra comarca pasando en varios casos a una distancia de menos de 400 m de algunas casas o núcleos rurales.


«Todos los foros e instancias a todos los niveles (Unidad de Turismo de CE, Organización Mundial del Turismo, Agenda XXI) coinciden en un diagnóstico: el medio ambiente intacto es la base fundamental para una industria turística exitosa y duradera, a la vez que factor clave para la calidad de vida de los residentes».


La vida útil de los aerogeneradores se estima en 18-20 años y, a pesar de que las industrias prometen el desmantelamiento, se estima que el coste se sitúa alrededor de un millón de euros por molino ¿es asumible? Y, aunque lo fuera, nunca quedaría la naturaleza tal como era.


Actualmente, el signo de calidad ambiental no es sólo un distintivo válido en el sector turístico, sino que se convierte en un distintivo de calidad para otros sectores como el ganadero y el agroalimentario, que cada día más buscan marcas de calidad vinculadas a territorios que destaquen por sus valores naturales.


- Pérdida del valor de las propiedades. ¿Quién quiere comprar una casa cerca de un aerogenerador o una torre de alta tensión? En países pioneros en energía eólica como Dinamarca, la Asociación Nacional de Vecinos de Parques Eólicos denuncia que las inmobiliarias han estimado una pérdida del 25-30% del valor de sus inmuebles.

- Destrucción paisajística. La belleza de un paisaje es subjetiva al igual que la belleza o fealdad de un aerogenerador, pero hay un hecho objetivo: los parques eólicos no son parques recreativos, sino centrales de generación de energía eléctrica y como tales verdaderos polígonos industriales, que se introducen en el medio natural haciendo que éste pierda lógicamente su «virginidad». Un aerogenerador de última generación, como los que se pretenden implantar, es una máquina gigantesca cuya altura equivale a un edificio de 30 pisos y cuyas dimensiones, dicen los orgullosos directivos de las empresas instaladoras: «Son tan grandes que entre sus aspas cabe uno de los aviones comerciales más grandes; el Airbus 380». Se trata claramente de una industria pesada aunque lo pinten con un disfraz verde, que atenta contra nuestra calidad paisajística.

El paisaje es un indicador del estado de salud de los ecosistemas. El paisaje de calidad es un recurso cada vez más escaso y útil que hace que resulte un bien económico que genera beneficios a la población. Debido a la intensa depredación paisajística de las actividades humanas, existe una demanda generalizada y creciente de paisajes de calidad, y dada la oferta cada vez menor el paisaje de calidad adquiere el carácter de recurso escaso y valioso, convirtiéndose en un factor clave en la competitividad turística.


La industria eólica en algunos países europeos recibe el tratamiento de polígonos industriales que transforman totalmente el paisaje.

- Destrucción de puestos de trabajo. A cambio de la creación de un pequeño número de empleos, la industria eólica provocará un descenso de la afluencia de turismo, y por tanto implicará menores ingresos y la destrucción de empleo en la economía de la zona. Ejemplos los tenemos en algunas zonas de Dinamarca y Alemania que han experimentado un descenso del 40% de visitantes después de la implantación de varios parques. En la población de Cornwall (Inglaterra) ven cómo año a año decrece el interés del turismo por la zona. Según las encuestas realizadas por la Asociación de Turismo Oscos-Eo, más de un 80% de los visitantes afirmaban que la implantación eólica sí influiría en la decisión de visitar de nuestra comarca.

- Contaminación acústica. Pareciera ser un problema menor, pero no lo es, pues cuando el polígono eólico está en funcionamiento producirá una subida permanente del nivel sonoro. A 150 m tenemos una lectura de 45,5 decibelios (datos IDAE), aunque el nivel sonoro de fondo se apreciará a 2 km o más de distancia dependiendo de la dirección del viento, oyéndose en muchas de las poblaciones cercanas del entorno.

- División social. Lamentablemente, en nuestra pequeña comarca hay distintas opiniones sobre el valor que se concede al patrimonio natural, dejándose deslumbrar por los beneficios inmediatos prometidos por las compañías eólicas, sin ser conscientes de las consecuencias y perjuicios que traen consigo. Porque la realidad es que los beneficiados son realmente pocos comparado con los perjudicados.


En proyectos como éstos, las empresas llevan a cabo un aprovechamiento escandaloso de la «vulnerabilidad social» de pequeños municipios como éstos, con pocos habitantes, sumidos en un abandono secular, donde las posibilidades de información y, en su caso, de resistencia a proyectos de este tipo son prácticamente nulas. Los atentados ecológicos son más difíciles donde existe una sociedad civil numerosa, bien informada y organizada. Así que se intentan utilizar los puntos más débiles de la comunidad autónoma, para sacar adelante proyectos que afectan al conjunto de habitantes de la comarca Oscos-Eo y, en definitiva, al patrimonio paisajístico y natural de la humanidad.


- Afectación de la fauna. Diversos estudios realizados en la Comunidad de Navarra han demostrado que la industria eólica es responsable de una importante mortalidad de diversas especies de aves.


Desde esta asociación pedimos sentido común y que se reconsidere la implantación de los polígonos eólicos previstos, cuya planificación se ha basado en criterios de pura rentabilidad económica (para las empresas energéticas), sin tenerse en cuenta las consecuencias medioambientales, ecológicas y las afecciones paisajísticas y sociales que hemos señalado anteriormente.


Sería deseable que los distintos ayuntamientos de Oscos-Eo tomaran una postura común que busque la moderación y el consenso, en la que se tenga en cuenta: la industrialización de unos paisajes vírgenes, los daños ecológicos irreversibles, las repercusiones económicas y la división social que se derivan de esta implantación irracional de industria eólica.


Si el modelo de desarrollo de esta zona se inició con el consenso de los habitantes que poblaban el territorio que iba a ser afectado, su continuidad debería seguir sujeta a un consenso y no basarse en la decisión de unos pocos que se impongan a la mayoría, sobre todo cuando esta decisión afecta, de una forma tan profunda, al patrimonio natural que las generaciones anteriores nos legaron y por el que hoy la UNESCO nos distingue.

Marcos Álvarez López es presidente de la Asociación de Turismo Rural Oscos-Eo.

Enlaces recomendados: Premios Cine