San Antolín (Ibias),
Pepe RODRÍGUEZ
«Los espacios protegidos y su impacto territorial» es el título del curso de verano de la Universidad de Oviedo celebrado, por decimotercer año consecutivo en San Antolín de Ibias acogió un curso de verano de la Universidad de Oviedo. Los ponentes se encargaron de trasladar a los alumnos cómo la figura del parque natural ha afectado a la vida en la zona rural y también a los cascos urbanos del territorio. Este año el número de asistentes ha sido de 28; en su mayoría son estudiantes de la zona que aprovechan su estancia en sus lugares de origen durante el verano para conseguir algunos créditos, pero también había alumnos de Cantabria o de Salamanca, amén de chicos del centro de Asturias.
Estos cursos, de gran tradición, han sufrido notables cambios desde sus orígenes. En un principio fueron concebidos como un elemento más de dinamización territorial y estaban abiertos a los habitantes de la zona. De tal forma que se componían de muchas mesas redondas y ponencias dirigidas a la población local. Trataban de poner al día una zona que había tenido menos apoyo que otras y se encontraba retrasada en ciertos aspectos culturales. Con el paso de los años, y la inclusión de los créditos, el perfil de asistente viró definitivamente hacia un curso dirigido a estudiantes universitarios.
Rafael Menéndez es Doctor en Geografía de la Universidad de Salamanca y es codirector del curso, junto a Carmen Rodríguez de la Universidad de Oviedo. Menéndez cree que Ibias «es un sitio ideal para las actividades de verano, un emplazamiento paradisiaco». La acogida de los cursos es «muy buena. Hay que tener en cuenta que se compatibilizan las sesiones en el aula con actividades exteriores y excursiones, además de un buen horario libre al mediodía que sirve a los asistentes para aprovechar la magnífica piscina que hay aquí en Ibias».
Para Menéndez, estos cursos han sido muy provechosos desde hace años. «No son pocas las personas que desconocían esto y ahora vienen cada poco por aquí, ya que se quedaron enamorados de la zona. Los cursos han servido para dar a conocer una parte de Asturias que, en gran medida, está aún por descubrir y que hace brotar los elogios de todos cuantos han pasado por aquí estos años».