Belmonte de Miranda,
Lorena VALDÉS
Belmonte de Miranda recuperó este fin de semana las costumbres del mundo vaqueiro con la celebración de la Alzada vaqueira, un evento, que cada edición cuenta con más adeptos que descubren el pasado trashumante del concejo.
A lo largo del sábado y del domingo, los asistentes pudieron disfrutar de un atractivo recorrido por diez puestos artesanos que derrocharon creatividad y llamaron la atención de los más pequeños de la casa. Laurentino Cabo mostró su telar céltico, heredado de sus antepasados desde el siglo XVIII y con el que elabora mantas, alfombras, zapatillas... Por su parte, Faustino García, ofreció una demostración en vivo y en directo con su fragua y Javier Andía con su torno de madera. Los juegos tradicionales en madera, entre los que no podían faltar las peonzas o las cascanueces, elaborados con esmero por Samuel Rodríguez causaron furor en una época en la que los niños tienen mucho tiempo para jugar.
Pero sin duda el principal atractivo de este evento, en especial para los turistas, fue la alzada, la mudanza que hacían los vaqueiros y su ganado desde el pueblo a las brañas con la llegada del buen tiempo y que se realizó en esta ocasión por las calles de la localidad.