Cangas del Narcea,
Pepe RODRÍGUEZ
El cangués Antonio Álvarez ha sido premiado con el «Urogallo de plata», que otorga el Centro Asturiano de Madrid cada año al que considere como personaje popular. Es seguro que casi ningún vecino de Cangas del Narcea sepa de quién se trata por ese nombre, pero una vez se diga que es el celebérrimo Antón «Chicote» no quedará nadie en todo el concejo que tenga dudas. Porque Antón es uno de las personas más queridas, conocidas y respetadas de todo Cangas del Narcea.
Desde hace 52 años regenta el bar Chicote, en el centro de la villa, y es una referencia absoluta en el imaginario colectivo de la comarca. Antón confiesa que al recibir este galardón en Gijón, el martes, se sintió como «un burro con corbata» y tirando de su proverbial y sencilla forma de ver la vida añade: «Yo no creo que merezca estas cosas, porque no tengo categoría para tanto, hay mucha gente que ha hecho muchas cosas y que lo merece de verdad». Eso no quita para que acogiera con alegría el premio: «Claro, con mucha alegría y mucha sorpresa, porque nunca pensé, ni antes ni ahora, que a mí me fueran a dar ningún galardón».
Antón «Chicote» se instaló en el mismo sitio donde aún hoy está su bar cuando apenas contaba 10 años. «Vine con mi padre y aquí nos pusimos a trabajar. Quitando siete años que estuve en la mina y que estuve viniendo a ayudar a mi hermana fines de semanas, tardes, fiestas y demás, el resto de mi vida la he pasado aquí». Otra de las facetas por las que es tan popular es porque su familia lleva más de una centena de años haciendo vino -«que sepamos desde mis tatarabuelos, pero seguro que viene de antes»- y vendiéndolo por toda la comarca. «Antes cogíamos el carro y las vacas, montábamos las barricas e íbamos a las romerías, al Acebo, a todos los sitios vendiendo el vino. Incluso, con mi padre y un solo caballo o, macho, lo subíamos en una barrica, le poníamos una llave y vendíamos en todos los sitios».
Mucho han cambiado las cosas. Ahora, Antón produce el Vino de Calidad de Cangas Penderuyos, del que se siente extremadamente orgulloso. «Hemos mejorado en tantas cosas, hemos aprendido tanto en estos años que es para estar muy contento. Y para seguir así, claro, siempre mirando para mejorar, y el vino es muchísimo mejor ahora».
Son muy populares sus vendimias. No en vano el año pasado, por ejemplo, recibió la ayuda de 72 personas y, como él entiende la vida, no sólo los invitó a comer, como es tradición en todas las vendimias de la zona, sino que organizó una gran fiesta con orquesta y verbena para todos, convirtiendo el trabajo en una auténtica celebración ritual de toda la comunidad canguesa.
Antón «Chicote» cree que «este año va a ser mejor todavía porque es la única fiesta que hago y estas cosas son algo fundamental para llevar una vida como Dios manda».