Vegadeo,
T. CASCUDO
Una treintena de chavales unidos por el objetivo común de competir y mejorar su técnica en un deporte que poco a poco gana más adeptos. Es una posible definición de lo que es el Club Bádminton Vegadeo. Aunque, sin duda, esta definición puede completarse con otro buen número de atributos entre los que destaca su labor social y turística. Al menos así lo considera el jurado del premio «Vegadense del año», que esta noche entrega la Asociación de Amigos de Vegadeo y su concejo.
El club Bádminton Vegadeo nació en el año 2002 y lo hizo de la mejor forma: vinculado a la escuela y el instituto de la localidad donde hoy sigue creciendo y formándose la cantera de la entidad. El bádminton es un deporte presente en la escuela veigueña desde hace décadas y ese proceso de maduración derivó en la formación del club donde hoy compiten los más brillantes en el dominio del también denominado volante.
Su presencia en las competiciones arranca en 2003, primero a escala regional y poco a poco traspasando fronteras y llevando lejos y bien alto el nombre de Vegadeo. Desde la asociación de Amigos de Vegadeo, que hoy les entrega su decimoprimer galardón, destacan esa defensa que hace el club de su tierra atrayendo visitantes al concejo y la comarca. El propio presidente de la entidad, Miguel Ángel Fernández, explica: «El pueblo siempre va con nosotros e intentamos siempre dar a conocer la comarca». Pero el club no sólo viaja a otros certámenes, sino que se preocupa de convocar en Vegadeo importantes citas de ámbito nacional. La última fue el pasado mes de febrero con la organización del Campeonato de España sub-17, que congregó en Vegadeo a cientos de deportistas, un acto que generó riqueza al pueblo y a los establecimientos turísticos de la comarca.
En lo deportivo, el club cuenta con 37 chavales entre los 8 y los 19 años, y cinco técnicos que se ocupan de su formación y entrenamiento. El recinto ferial es su casa y allí pasan largas horas entrenando y mejorando.
Esa ansia de mejora y superación y ese fortalecimiento de las relaciones sociales entre los chavales también han sido determinantes en la elección de la entidad como «Vegadense del año». El veigueño es un club modesto al que la crisis económica afecta por cuanto mengua la ayuda de sus patrocinadores, pero un club que resiste por la enorme afición deportiva que une a sus integrantes, explican. La implicación de los padres en la formación deportiva de los chavales, financiando parte de la actividad, es también fundamental para el club.
El presidente del colectivo explica que el bádminton es un deporte caro por los viajes y por el rápido desgaste del material deportivo. Pero, sobre todo, apunta Fernández, es un deporte que engancha y en el que «los chavales aprenden a perder, pero también a ganar y cuando lo hacen todo el mérito es suyo». Tras siete años de trayectoria, el club recibe hoy su primer reconocimiento público.