JORGE JARDÓN
A buenas horas, mangas verdes. o sea, la pretensión de la asociación Eo-Porcía de impulsar el turismo ornitológico en la comarca en unos tiempos en los que apenas existen aves, con descensos escalofriantes de su población en los últimos treinta años. Conocí a un profesor holandés que todos los años venía al Eo a contemplar las aves, habiendo llegado a censar hasta diez mil. Pero tuvo que dejar de venir al comprobar que el silbón europeo, el ánade rabudo y los patos comunes habían experimentado una disminución del ochenta por ciento. Por eso la pretensión ahora de impulsar el proyecto para atraer turismo extranjero me parecen una quimera y una ingenuidad. Si no se aprovechó la oportunidad cuando había aves, mal se puede ofertar en unos momentos en los que los tesones de la ría han tapado las Fanerógamas marinas, que eran la base de alimentación de las fochas y de las aves que se alimentan de la vegetación del fondo.