JORGE JARDÓN
Como cada año, Navia acaba de celebrar sus fiestas patronales y la verdad es que han perdido intensidad. Cuando yo era bastante más pequeño se juntaban en las calles miles de personas de toda la comarca. Pero eso ha dejado de darse en las calles. Tal vez se deba a que la actividad festiva ha sido trasladada a las afueras del centro, provocando las quejas de los bares, que ni tan siquiera saben que hay fiestas en Navia. Las cosas han cambiado tanto que aún recuerdo cómo algunos establecimientos no servían café durante las fiestas escudándose en el trabajo que suponía preparar el servicio. Así que uno tenía que contentarse con tomar otra cosa, aunque no tuviese ganas. Y todavía más grave resultaba cuando se colocaba un cartel a la puerta de los baños indicando que no podían ser utilizados por avería evitando de esa forma las colas y la suciedad que se generaba. En este sentido, nos hemos civilizado y se han normalizado las cosas.