JORGE JARDÓN
Yo siempre he sostenido que administrando la fantasmagoría se fingen disparates gloriosos de hambrientos muriendo heroicamente por nada o por muy poco. Para San Agustín la vanidad de la gloria humana no trae nada de comer, sino viento y vaciedad. Se trata de un principio aceptado que podría aplicarse a los alcaldes de la cuenca del Navia. Llevan un montón de años tratando de poner en marcha el parque histórico, un proyecto condenado al fracaso, ni aunque tiren por él los nueve alcaldes de la comarca juntos. La iniciativa, que parece loable, no deja de ser inasumible para los modestos ayuntamientos, que carecen de medios y no cuentan con las ayudas necesarias. Y ya se sabe que administrando la pobreza no se redime al pobre y se cae y se vuelve a caer en la pobreza, que puede llegar a ser un vicioso y enfermizo deleite. Decía D'Alembert que la política es el arte de engañar a los hombres. El tiempo ha venido a darle la razón.