Coaña, Ana M. SERRANO
El Ayuntamiento de Coaña exige más rapidez a la Demarcación de Costas para que la playa de Torbas, donde se produjo un desprendimiento el pasado 26 de julio y cuyo acceso permanece cerrado desde entonces, pueda abrirse al público.
La alcaldesa en funciones, Rosana González (PP), aseguró ayer que el arenal es uno de los más visitados del concejo, junto a Arnelles y a Foxos, y que esta razón motiva la necesidad de abrir el paso cuanto antes. González destacó que a Torbas acudían vecinos de Cartavio, Loza, Medal y El Espín, además de veraneantes, y que en temporada alta se pueden registrar hasta 150 visitas diarias. «La media de bañistas es de 70 y eso para Coaña es mucho». «Es una playa grande, tranquila y la gente nos pregunta constantemente si se abrirá al público o no», indicó.
La Demarcación de Costas se encuentra elaborando un estudio geotécnico que permitirá conocer las necesidades del acantilado para contener los argayos y es muy previsible que el acceso permanezca cerrado hasta la próxima temporada estival.
Rosana González explicó ayer que el personal de Costas desplazado a Coaña informó al Ayuntamiento de que hay riesgos de desprendimiento en todo el acantilado, «y no nos hablaron de fecha alguna para la apertura al público de la playa». No obstante, sí se sabe que es posible que se habilite un acceso alternativo y que la actual entrada a la playa, por las escaleras, quede fuera de uso.
El derrumbe de parte del acantilado también ha cortado la senda de Ortiguera a Viavélez, al caer el mirador por el que pasaba el itinerario. Ahora se estudia desviar su trazado. Con el argayo se desprendieron entre 40 y 50 toneladas de piedra y de tierra.
27 de julio
Un desprendimiento entre las 40 y las 50 toneladas de piedra y tierra obliga a cerrar el acceso a la playa de Torbas. No hubo que lamentar víctimas, al suceder a primera hora de la mañana, antes de que se iniciara el servicio de vigilancia de playas del 112, y encontrarse el arenal vacío.
28 de julio
Técnicos de la Demarcación de Costas visitan la zona e inician un estudio geotécnico para valorar qué medidas llevar a cabo. Desde entonces, la playa permanece cerrada y es posible que no se vuelva a abrir el paso hasta el próximo verano. Hay riesgos de desprendimiento en todo el acantilado.