Cudillero, E. PELÁEZ
Llueve y el agua arrolla por las paredes interiores de la capilla del Nazareno de la iglesia de Cudillero. Es una situación que se repite desde 2007, tras las obras de restauración del exterior del templo, según denuncia la Cofradía de Jesús Nazareno y San Pedro Apóstol, que exige una rápida intervención. «Como se siga filtrando el agua caerá la capilla», aseguraron Manuel Alfredo Fernández, el hermano mayor de la congregación, y la cofrade Chelvi Álvarez del Busto. El problema en la llamada Catedralina surgió hace dos años, poco después de concluir los trabajos de mejora del exterior del edificio. «Acabaron en marzo y en octubre ya teníamos que coger el agua que caía», señaló Álvarez del Busto. La capilla del Nazareno ha sido la más afectada, pero los desconchones causados por la humedad se pueden observar en otras zonas del templo como la sacristía.
Los representantes de la Cofradía de Jesús Nazareno y San Pedro Apóstol ya están cansados de tener que recoger el agua cada vez que llueve. Además, han tenido que enviar la imagen del Cristo Yacente a restaurar y trasladar uno de los retablos de la nave ubicada a la izquierda del pasillo central. Temen que si no se actúa tengan que sacarlo de su emplazamiento.
Desde la cofradía se ha trasladado el problema a la empresa que ejecutó la obra, ya que consideran que es la que debe hacerse cargo de la reparación. El cronista oficial de Cudillero y presidente de la asociación cultural Amigos de Cudillero, Juan Luis Álvarez del Busto, aludió a las diversas obras de restauración o rehabilitación que se llevaron a cabo a lo largo de los siglos, desde que fuese construida en el XVI. Varias de estas reformas, aseguró, constituyeron «un auténtico disparate. De la última, consistente en la restauración de las fachadas, mejor no hablar», apuntó.
Álvarez del Busto rememoró la polémica que suscitó la ampliación de la iglesia para albergar esta capilla en 1959. Del tema se ocupaba al año siguiente L'Amuravela con unos versos, señaló, «en los que no falta la sana ironía y la valentía, algo que entonces era normal y característico en aquel añorado sermón laico».
En la iglesia está pendiente la restauración interior, comprometida por el Principado. Una máquina ofrece en el exterior del templo monedas de Cudillero a tres euros la unidad para colaborar en esta actuación.