Tapia de Casariego,
T. CASCUDO
Menguan los turistas en Tapia a medida que acaba del verano, pero florecen los trabajos de adecuación del entorno. Estos días han coincidido en plena villa dos actuaciones llamadas a cambiar sustancialmente su rasa costera. La primera es una obra muy esperada en el concejo que transformará la vieja cetárea en la primera piscina de agua salada del Occidente y la segunda de Asturias pública después de la de San Esteban de Pravia; la segunda es una actuación necesaria a tenor de las riadas de noviembre y que ha mejorado de forma notable el entorno del ribeiro de Represas. La una la ejecuta la Demarcación de Costas, la otra, la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC).
La ejecución de una piscina de agua salada en Tapia lleva sobre la mesa del regidor tapiego, Gervasio Acevedo, desde hace más de una década. Es un proyecto esperado que por fin se hará realidad. La obra, con un presupuesto de 451.771,35 euros, la hace la empresa Tragsa y tiene un plazo de ejecución de cuatro meses. Si no hay problemas, el año que verano que viene los tapiegos estrenarán piscina. Acevedo dice que se trata de «un atractivo turístico más para la villa y que permitirá realizar cursos de natación de forma segura y en un espacio adecuado del que Tapia carecía». El regidor destaca que es uno de los diecisiete proyectos de recuperación de la costa que la Demarcación ejecuta en el país.
En el otro extremo de la villa, se ubica la zona de Represas donde Costas ya actuó hace unos meses realizando trabajos de consolidación del acantilado. No en vano, con las riadas de noviembre esta zona registró derrumbes y problemas de inundaciones que anegaron bajos de viviendas y el centro de salud, ubicado en las inmediaciones. La inundación se produjo por la crecida del arroyo San Antonio, que desemboca en el ribeiro de Represas. Por eso, es la Confederación Hidrográfica del Cantábrico la que ultima ahora la recuperación de este espacio, con una inversión de 30.589 euros. Esta actuación se enmarca dentro de las obras de emergencia que se están realizando en varios puntos del Occidente, caso de La Caridad o Piantón.
La Confederación ha canalizado el arroyo a su paso por el antiguo lavadero y construído un canal que permite una desembocadura segura del mismo. Además, se ha adecuado la zona con barandillas para el paseo, dando seguridad de los paseantes. Es una zona muy transitada, ya que está junto al albergue de peregrinos y en pleno Camino de Santiago.
Por eso Gervasio Acevedo pide a Costas que no se olvide de este espacio y que actúe sobre el tramo donde se ubica el mirador de Represas. La zona ya ha registrado varios desprendimientos y «pone en riesgo un Bien de Interés Cultural como es el Camino», matiza.
Pero los planes de Tapia para sacar partido a su rasa costera no se quedan aquí. El Ayuntamiento ha planteado a la Demarcación una senda costera de San Sebastián a Represas. Se trata de uno de los espacios más bellos de la villa y que a menudo registran problemas de desprendimientos. Tapia quiere habilitar una senda y crear diferentes miradores, además de garantizar la seguridad de esta zona acantilada con numerosas viviendas. «Estamos ultimando las ocupaciones del terreno para poder ofrecer a Costas el suelo para que inicie este proyecto», agrega Acevedo.