Navia, Ana M. SERRANO
A las tres de la tarde, al banco. Esa es la vida de varios comerciantes de Navia que por su fidelidad al parque de Los Jardinillos se han ganado un banco público, para desconcierto de algunos y entusiasmo de los protagonistas. «No contábamos con tal distinción, pero bienvenida sea», dicen sus miembros con una gran sonrisa.
Después de que Los Jardinillos fueran remodelados (una obra de la que está muy orgulloso el Ayuntamiento), con la instalación de mobiliario público, llegó la sorpresa. En uno de los paseos, un gran banco, en forma de «U», llama la atención. En el centro una placa reza «Tertulia El Banquín». Y aunque esta placa no debe entenderse como una señal de propiedad privada, allí, entre las tres y las cuatro de la tarde, siempre descansan y conversan los mismos vecinos de Navia. Ramón Huete es uno de ellos: «Hace más de veinte años que nos reunimos los mismos y a la misma hora. Incluso cuatro de los habituales ya no están entre nosotros», dice. La mayor parte de los tertulianos son comerciantes de la villa que antes de abrir sus negocios parlan sobre todo. «Lo que pasa en Navia, la política, lo que es bueno y lo que es malo», comenta Francisco Fernández. «Y también tratamos algún cotilleo», rematan María Rita López y Juan García.
La idea de tener un banco más amplio para que todos los tertulianos (en torno a 16) tuvieran su sitio parece que fue bien recibida en el Ayuntamiento, que dirigía las obras de remodelación de Los Jardinillos. Según sus asiduos ocupantes, casi todos los habitantes de la villa de Navia saben que allí comparten confidencias, siempre de tres a cuatro de la tarde.
«Y cuando llueve también. Buscamos un sitio más recogido, pero estamos en la calle». Y ahora, en estos tiempos de crisis, todavía con más motivo. «Aquí no hacemos ningún gasto, pero tampoco estamos en casa. Es perfecto», sostiene Ramón Huete.
Hace unos días que ya tienen su sitio. Pese a que no sabían que el Ayuntamiento había cedido a la petición de tener un banco más grande, se esperaban algo. Y ese algo fue el ya famoso asiento en «U» de Navia, además de la placa. «Uy, ese día hubo una excepción y hasta celebramos el encuentro con sidra», recuerda Huete.
Ahora que ya han cumplido uno de sus sueños y tienen espacio propio en Los Jardinillos naviegos, ya avanzan su próxima intención. «Si consiguiéramos una marquesina para cuando llueve, ya sería mucho», dicen entre sonrisas. Y mientras llega, disfrutan de las tardes de verano, soleadas o no, con una nuevo banco donde comentar las mejores anécdotas del concejo. «Nos reímos mucho y eso es muy sano», explica García. Por eso invitan a todos los naviegos a disfrutar en el asiento de la «Tertulia El Banquín», más amplio que el resto, «y por supuesto diferente».