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Aristébano (Valdés)
La brisa suena a pandereta y «payetsa» en el alto de Aristébano, convertido desde hace medio siglo en sede del Festival Vaqueiro, galardonado como fiesta de interés turístico nacional en 1964. La calma de las caleyas y de las praderías de esta braña se ve alterada el último domingo de julio con la llegada de centenares de visitantes que asisten a una boda vaqueira y a distintos espectáculos folclóricos.
Carmen Martínez, presidenta de la Asociación de Amigos del Festival Vaqueiro, está vinculada al festejo desde sus orígenes. A finales de los años cincuenta del siglo pasado formaba parte del conjunto folclórico «Coros y danzas de Luarca». «Teníamos un grupo de baile con el que vencimos los campeonatos provincial y nacional. Cuando regresamos al pueblo, el alcalde, que por aquel entonces era Ramón Muñoz Bernaldo de Quirós, nos quiso premiar con una comida campestre en Leiciella», recuerda, y advierte cómo el mal tiempo impidió a la comitiva celebrar el triunfo, posponiéndose la pitanza. «Apenas unos días después subimos a Aristébano con el edil y con el periodista Modesto González Cobas. Durante el ágape surgió la idea de crear el festival vaqueiro», subraya.
El 6 de septiembre de 1959 tuvo lugar la primera edición del festejo, que pronto contó con la colaboración de los ayuntamientos tinetense y belmontino. La boda vaqueira es el principal móvil del festival. Durante las primeras ediciones, los desposorios fueron simulados hasta que en 1965 los cónyuges comenzaron a recibir realmente el sacramento del matrimonio. «Los novios, los padrinos y los invitados se dan cita en el pueblo de Aristébano, desde donde emprenden la ascensión a la capilla de la Divina Pastora precedidos por un carro que porta el ajuar y que está tirado por bueyes», describe Martínez. Una vez en el alto, un cura oficia al aire libre la misa nupcial. «Los novios deben de tener reminiscencias vaqueiras. En caso de no presentarse ninguna candidatura que cumpla esta premisa, es válida cualquier pareja que quiera casarse en Aristébano por la Iglesia. Cada vez se hace más difícil encontrar parejas con ancestros vaqueiros», matiza Martínez.
Tras el «sí quiero» los prados de la braña valdesana estallan en una algarabía y los asistentes disfrutan de una comida donde se degustan empanadas, chosco, jamón cocido, bollos preñaos, frixuelos, natas y café negro de puchero. Acto seguido, se proclaman los Vaqueiros Mayores, se entrega la dote a los novios y se nombran los Vaqueiros de Honor, entre los que se cuentan Premios Nobel o Premios «Príncipe de Asturias», por ejemplo.
A lo largo de la tarde se suceden diversas actuaciones folclóricas. «En Aristébano, cuna de la folclorista Rogelia Gayo, se pueden ver bailes como "La Araña", "Las Dancitas" o el típico bolero vaqueiro, todos ellos acompañados por la "payetsa", un instrumento que asemeja a una sartén de mango largo y que sólo es empleado por los vaqueiros», puntualiza Martínez.
Lugar
Braña de Aristébano (Valdés).
Fecha
Último domingo de julio.
Declaración de interés turístico
El festival vaqueiro fue declarado fiesta de interés turístico nacional en 1964.
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