Adela Blanco Méndez, del pueblo cangués de Pixán, se quedó de piedra cuando descubrió en su huerta un tomate de nada menos que 850 gramos de peso, con el que posa en la imagen. «En mi vida vi nada igual, y llevo plantando tomates desde siempre». Está siendo un año especialmente prolífico para los tomates en Cangas del Narcea y éste es sólo un ejemplo más, según Adela: «Compramos las plantas a un vecino de Corias, en la plaza del mercado, y están saliendo unos tomates impresionantes», informa P. RODRÍGUEZ.