JORGE JARDÓN
Tardaba mucho en llegar de nuevo la polémica a la ría del Eo. Ahora las diferencias están centradas en la grúa de ochenta metros que el astillero de Figueras está instalando con carácter fijo. Esta determinación parece provocar un impacto visual sobre la ría. Y no les falta razón a los críticos, que parecen conformes con admitir que los abusos se repiten por parte y parte, de modo que la mejor manera de responder a la agresión de una orilla es devolver una más grave en la otra. Es como jugar al tú me la das, yo te la devuelvo. Mientras tanto, los verdaderos perdedores somos todos los demás, los ciudadanos que nos entusiasmamos cada vez que nos acercamos a contemplar la maravilla natural de la ría del Eo. Pero seguimos esperando a que las arbitrariedades se frenen mediante una regulación seria de las autonomías asturiana y gallega, que llevan veinte años tratando el tema y celebrando cumbres que sólo han servido para comer y gastar.