MARTA PÉREZ
Me cuenta mi buen amigo Amador de Salternavia, ecologista convincente y convencido, que anda cada vez más preocupado por la muerte de peces en el Navia. Tres meses después de que se registrara la última mortandad masiva en el río, Amador, la explicación oficial, la de las nutrias asesinas, sigue sin tragársela. Y es que en junio echaron la culpa del genocidio fluvial a dos nutrias, que habrían cercado a los sargos en un remanso de agua dulce, provocándoles un choque osmótico. Casi nada. Así que Amador tiene un nuevo frente de lucha abierto: la defensa de la nutria del Navia y de su buen nombre. Las camisetas reivindicativas ya las tiene listas: salen dos nutrias armadas con sendas porras extensibles persiguiendo enfurecidas a un banco de peces. Espero que esta vez no te censuren, como sucedió con la pancarta «Nosotros también somos amigos de la ría» el día del Descenso. Ya sabes que soy más fan de las donicellas, pero sirva este billete de loa a tu causa. Y Amador, desde aquí te lo digo: a mí el río podrá tragarme en un remolino, pero a ti nunca te traicionará. Tas ben llibre.