ISABEL LUÑANSKY
Presidenta de la Asociación Internacional de Musicoterapia
Tapia de Casariego,
Ana M. SERRANO
Isabel Luñansky visita Tapia de Casariego estos días para hablar de los beneficios de la musicoterapia en las jornadas educativas organizadas por la Fundación Edes. Para esta argentina nacida en 1949, la música facilita la vida de las personas con problemas: les da armonía y vitalidad. Por eso, ahora que estamos en tiempos de crisis no duda de la receta: «Habrá que poner más tonos en nuestras vidas». Es licenciada en musicoterapia, una titulación que en España no existe.
-¿Qué ha contado en Tapia?
-He hablado de los beneficios de la musicoterapia en la educación especial y he enseñado técnicas que pueden ahora incorporar los profesionales para mejorar la vida del colectivo discapacitado; también para favorecer su relación con el educador, profesor o sanitario.
-¿Y cuáles son los beneficios?
-La musicoterapia facilita la comunicación y mejora la autonomía de las personas; aporta nuevas posibilidades de mirar el mundo y también más optimismo. La música reconforta y nos arropa, nos pone en planos emocionales de bienestar. También ayuda a llevar mejor la crisis económica. Se utilizan sus técnicas para combatir los síntomas de estos malos tiempos, que se traducen en angustia, devaluación personal y falta de fuerza y energía, porque la gente se queda sin trabajo o tiene miedo a perder el que tiene. Si pusiéramos más música en nuestras vidas, llevaríamos mejor la crisis.
-¿Qué caso le ha impactado a lo largo de su carrera profesional?
-Me acuerdo de un chico argentino con un trauma emocional muy fuerte. Su padre murió sobre su propio cuerpo, de forma súbita. Se cayó encima de él. Entonces, tenía un trauma psíquicoemocional muy fuerte; se quedó sin lenguaje dos años y deambuló por muchas instituciones. Consideraban que tenía psicosis. Cuando empezó a trabajar en psicoterapia, lo primero que hizo fue coger una guitarra y ponerse a cantar. Recuperó el lenguaje y reconstruyó su vida.
-¿Son conocidas estas metas que ha alcanzado la musicoterapia?
-Con la terapia se mejora la calidad de vida en general. Trabajamos sobre aspectos psicofísicos: mejora el tomo muscular y la motricidad; ayuda a tener mejor dicción en el lenguaje y refuerza los aspectos emocionales de los pacientes.
-¿Su potencial está por descubrir?
-En musicoterapia, en España, estamos en pañales. Necesitamos más profesionales y más implicación de la administración para seguir adelante y creciendo.
-¿Son muchas las carencias?
-Las hay, pero tenemos mucha suerte de tener la Escuela de Musicoterapia de Madrid, de la que soy presidenta, y ahora estamos creciendo. Este otoño nos instalamos en Asturias. Abrimos un grupo de formación en Gijón que va a comenzar a trabajar el 24 de octubre con el mismo programa y profesorado que se imparte en Madrid, Zaragoza y Tenerife.
-¿Qué le parece el trabajo de la Fundación Edes?
-Es maravilloso y muy importante. Me he encontrado con gente muy humana y me he sentido muy arropada. La Fundación Edes está muy cerca de los problemas de los discapacitados, de las dificultades personales que presentan cada uno de los usuarios.
«Este otoño tendremos un grupo de formación en Gijón, empezamos el 24 de octubre»
«La Fundación Edes hace un trabajo maravilloso, está muy cerca de los problemas de los discapacitados»