Arbón (Villayón),
A. M. SERRANO
La recogida de fabas ya se ha iniciado y si el mes de octubre no llega muy lluvioso este año habrá buenos resultados. Así lo cree el mayor productor de Asturias, Ángel García, que siembra cada año unas seis hectáreas en la localidad de Arbón, en Villayón. Aunque muchos creen que el pasado verano, por la ausencia de altas temperaturas y días soleados, no hizo honor a su nombre, los productores de faba están satisfechos con esta temporada estival. «Salvamos la producción y aunque no calentó tanto el sol, no llovió, y eso es lo importante para nosotros, que el agua no pudra la semilla», explica García.
Este joven agricultor sostiene que es vital para los productores que los meses lleguen sin lluvia ni humedades mientras la semilla crece. Y es que cuanto mejor seque la faba, de más calidad será la producción. Y para esta campaña, en contraste con la anterior, alguien ha escuchado las súplicas de los agricultores, que a principios del verano pasado vieron arrasadas sus cosechas. «Si octubre va bien, no me atrevo a adelantar nada, mejor que mejor», sostiene.
Ángel García ya ha iniciado la recogida y las primeras muestras de faba no lo han defraudado: «Parece que no hay fabas tan manchadas», dice. De las diez fincas que trabaja sólo tiene por ahora los resultados de una, pero son bastante significativos. Por eso mira constantemente al cielo y espera que no caigan muchas gotas en octubre. Cada año desde hace ya nueve recoge en torno a diez kilos de faba que en su mayor parte vende a varios envasadores, encargados de comercializar la legumbre, con la supervisión del Consejo Regulador, como faba asturiana.
García asegura que no recuerda una recogida «tan mala» como la de 2008, pero también dice que este año los agricultores se enfrentan a otros problemas. La crisis económica es uno de ellos. «Estos tiempos no son buenos para nadie y todo es una cadena», reflexiona. Y es que este joven agricultor tiene clara la ecuación: «Si no hay turistas no se vende faba y si no se venden fabas en los restaurantes, los productores tampoco vendemos nada».
De momento, Ángel espera salvar la mayor parte de la producción y registrar sólo la pérdida que debería ser habitual, entre un 5 y un 20%. Con un porcentaje más alto, llegan los contratiempos económicos. Tiene todo octubre y parte de noviembre para comprobar que, esta vez, le sonríe la suerte. «Esperamos acabar la recogida más o menos a mediados del próximo mes, y con sonrisas», añade.
Y aunque la cosecha tampoco fuese tan buena como en épocas pasadas, Ángel García espera continuar muchos años con esta actividad. «Es una vida alternativa», opina. Su secreto para ser el mayor productor de Asturias es pasar muchas horas en las fincas «atendiéndolas». «Parece que salen solas, pero eso no es así. Tienes que estar cuidándolas, quitándoles las hierbas malas y observando si crecen bien», dice. Requieren dedicación, «muchas horas al mes».