La Caridad (El Franco),
T. CASCUDO
El día en que Martín de Villar entró en el desván de la familia Alonso en Miudes no podía dar crédito a lo que veían sus ojos: cientos de partituras inéditas cobijadas en viejas cajas de zapatos, bajo un armario olvidado. «Era como abrir un tesoro», comenta este franquino, coautor, junto a Orlando Escobar, del libro «El cancioneiro d'Alonso».
El libro tiene por protagonista a Francisco Alonso, prolífico músico que llegó a componer de modo autodidacta más de mil partituras. Su valor y singularidad quedan atestiguadas si se comparan estas mil piezas con las casi quinientas que componen el cancionero de Torner, biblia del folclore asturiano. Por este motivo los autores del libro rompen una lanza a favor de la investigación y la recuperación de la tradición asturiana: «Es probable que aún existan más desvanes como el de los Alonso y por eso en Oviedo tienen que ponerse las pilas, porque nuestro patrimonio no es sólo el prerrománico o los castros».
Lo que empezó siendo una recopilación de datos para un artículo acabó siendo un trabajo de investigación en toda regla. Martín llamó a su amigo Orlando y juntos empezaron a bucear en los tesoros de los Alonso, una historia que empieza con el primer músico, Juan Alonso, y que luego continúan Francisco, Gervasio y Jesús. Este último es el propietario del desván donde los autores del libro encontraron auténticas maravillas. Eso sí, tuvieron que trasladar un ordenador y un escáner a la casa, pues Jesús no les permitió llevarse el material por miedo a no volver a verlo. «Nos llevamos una brocha y comenzamos a limpiar y archivar como si se tratara de un trabajo arqueológico», apuntan.
El libro es el resultado de tres largos años de trabajo en los que Orlando y Martín han satisfecho su objetivo principal: «recuperar la música y que los grupos de hoy puedan incorporarla a sus repertorios». Ambos jóvenes quisieron volver a juntar a la Orquesta Osnola, que fundara años atrás Francisco Alonso. «Hace tres años nos encerramos con ellos e hicimos que volvieran a tocar y ahora lo hacen en fiestas de la zona como Otur, Jarrio o Miudes». Las joyas perdidas ven la luz.