Vilavedelle (Castropol),
T. CASCUDO
La recta que la carretera nacional 640 traza a la altura de Vilavedelle la convierte en el lugar idóneo para pisar el acelerador y, si es posible, realizar algún que otro adelantamiento. Lo saben bien los vecinos de este núcleo castropolense, que están hartos de la elevada velocidad a la que discurren los vehículos en este tramo. Por eso reclaman de nuevo, con más fuerza que nunca, que se limite la velocidad a 70 kilómetros por hora y que se señalice el cruce.
El portavoz vecinal, José Ramón González, explica que en el año 1997 presentaron el primer escrito ante el Ayuntamiento, cuando era alcalde el popular Juan Calvo Sotelo. Este escrito, firmado por casi una veintena de vecinos, no recibió contestación alguna y no se tomaron medidas.
En el año 2000 los vecinos volvieron a la carga con una nueva carta de denuncia, en este caso presentada ante la Delegación de Gobierno, que tampoco respondió a la misiva. Este año han vuelto a hacer hincapié en su petición y lo han solicitado de nuevo ante el alcalde de Castropol, José Ángel Pérez.
Dice González que «el Ayuntamiento se comprometió a hacer algo antes del verano y seguimos esperando, por eso volvemos a pedirlo, queremos que se solucione el problema porque es un tramo peligroso en el que ya hubo accidentes y muchos sustos». Añade este vecino que «lo único que queremos es que nos hagan caso o, al menos, que nos digan a quién debemos acudir para hacer la solicitud».
El pueblo de Vilavedelle, en el que residen unas 25 familias, está partido en dos mitades. La nacional divide el núcleo y es parada obligada para quienes quieran acceder a uno o otro lado de la población. Cuenta González que a esto hay que añadirle que se trata de una localidad con actividad ganadera, donde con mucha frecuencia entran y salen vehículos agrarios. Cada vez que salen del núcleo deben incorporarse a la nacional en un punto donde los coches circulan a enorme velocidad y donde además hay un cambio de rasante que impide garantizar una salida en condiciones de seguridad.
Para los tractores es peligroso, pero también para los escolares o las personas mayores, que deben cruzar el vial para coger el autobús al otro lado de la calzada. Por eso el grito del pueblo es unánime: solicita medidas urgentes. La carretera N-640, que comunica Castropol con Vilagarcía de Arousa, soporta a diario un elevado volumen de tráfico.