Puerto de Vega (Navia),
T. CASCUDO
En el mes de noviembre de 1811, en mitad de una tempestad, el bergantín «Volante» buscó refugio en el pequeño muelle de Puerto de Vega. A bordo de la embarcación viajaba el ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos, que huía de los franceses que tenían sitiada la ciudad de Gijón.
Jovellanos encontró asilo entonces en casa de su amigo Antonio Trelles Osorio, donde falleció pocos días después, aquejado de una grave neumonía. Esta aventura, que guardan con cariño los vecinos de la villa, se recreó por primera vez el domingo, dentro de los actos festivos del puente de El Pilar. La asociación cultural Baluarte fue la encargada de escenificar este pedazo de historia al que han bautizado como «La arribada de Jovellanos».
La directora del grupo de teatro Baluarte, Rosi Unibaso, cuenta que la idea fue propuesta por la gerencia del Parque Histórico del Navia con el objetivo de recrear hechos de la historia de la villa y mostrarlos al turista de un modo diferente. «Se nos ocurrió aprovechar la historia de Jovellanos y resultó un éxito», matiza. El grupo se ha encargado estos días festivos de coordinar y organizar el mercado medieval, clausurado ayer en la explanada del puerto.
La recreación comenzó en el muelle, como en aquel día de 1811, con la llegada del velero. Mientras la embarcación arribaba a costa, los actores animaron al público con unas coplas de ciego en las que contaron la historia de Puerto de Vega. La narración se detuvo cuando el barco amarró junto al dique de las almenas. Las voces de Jovellanos y su tripulación acapararon entonces la atención del público.
Un moribundo Jovellanos bajó del barco en compañía de un nutrido grupo de gijoneses y juntos emprendieron el camino hasta la casa de Trelles Osorio. La decena de integrantes del grupo de teatro se encargaron de ir relatando al público lo que en todo momento le ocurría al ilustrado, que caminó por las angostas calles de la villa, acompañado en este caso por una multitud de vecinos y visitantes.
A las puertas de la casona de Trelles, donde hoy dos placas recuerdan al intelectual, éste llamó a la puerta en la que recibió los últimos auxilios. Una mujer asomó tiempo después a la ventana, desde la que anunció a todos los congregados la muerte del político y escritor.
La directora de Baluarte confiesa que se han visto gratamente sorprendidos por la respuesta del público, por lo que no descartan volver a repetir la actuación. Unibaso piensa ya en los actos del bicentenario de la muerte del ilustrado, que se celebrarán dentro de dos años.
Para llevar a cabo la representación, Baluarte ha contado con la ayuda del cronista de Navia, Servando Fernández, y con la cesión de trajes del grupo de teatro Margen. Durante los cuarenta minutos de función, Puerto de Vega reivindicó su papel en la vida, mejor dicho, la muerte, de Jovellanos.