JORGE JARDÓN
He podido comprobar una vez más que la feria de stocks de Vegadeo ha supuesto una buena forma de promocionar la villa y favorecer a los comerciantes de las dos autonomías, que acuden a ella movidos por la necesidad de sacar el género sobrante y sacudirse en la medida de lo posible de la crisis. Y no debemos sorprendernos por ello, ya que se podían llevar a casa infinidad de artículos a precios de rebaja, alcanzándose en muchos casos la posibilidad de conseguir bajadas del sesenta por ciento con respecto al precio normal de la temporada. Tampoco hemos de sorprendernos porque el recinto se haya visto desbordado de comerciantes venidos de otras autonomías debiendo quedar bastantes de ellos sacrificados por falta de espacio. Ésta es una de las consecuencias del trabajo bien hecho, viéndose redoblados su resultados en cada un de las ediciones. Es decir, que se ha corrido la voz de que lo que ocurre en Vegadeo vale la pena.