Cangas del Narcea,
Pepe RODRÍGUEZ
La presidenta de la Asociación de Pequeños Empresarios y Autónomos del Suroccidente de Asturias (APESA), Argentina Antón, viajó hasta Milan para conocer, de primera mano, la forma en la que comercializan sus productos algunas de las empresas mas importantes del mundo. Esta visita se enmarcó en un programa dirigido por la Camara de Comercio de Oviedo, con la colaboración del Gobierno del Principado. No sólo la representante del suroccidente estuvo presente, como es lógico, ya que los directivos de todos los Planes Estratégicos del Comercio que están en archa en Asturias ahora mismo viajaron hasta Italia con la comitiva.
Durante casi una semana visitaron varias fábricas, tiendas y asistieron a charlas y conferencias por parte de los «managers» locales. De esta forma pudieron conocer instalaciones de marcas tan reconocidas a nivel mundial como Ferrari, Dolce y Gabbana, Cavalli y las delegaciones españolas de tiendas de Agatha Ruiz de la Prada o Zara.
Para Argentina Antón «el viaje estuvo muy bien, porque nos permitió ver cómo trabajan en alguno de los sitios más lujosos del mundo. En un principio puede parecer que no tiene nada que ver con lo nuestro pero, en el fondo, se trata de vender. Y, por lo tanto, hay que aprender de los mejores».
Para la presidenta de APESA, «vimos que había cosas realmente espectaculares pero, en general, he de decir que me parece que el nivel español no tiene mucho que envidiar a aquello. Por fortuna, en esta época estamos todos bastante viajados y conocemos muchas realidades, y se puede ver que en España hacemos las cosas bastante bien y bastante similares a paises quizás más reputados en el comercio mundial».
Una de las conclusiones que sacó Argentina Antón fue que «debemos enfocar el comercio a nuestros clientes, debernos a ellos, eso es algo que observas continuamente en los que más arriba están». En cuanto al tema de las crisis mundial, ahí sí que no hay parangón: «no, porque esas tiendas tan exclusivas venden a gente que no nota la crisis y, por lo tanto, tampoco ellos lo sufren en primera persona, eso si que es completamente diferente a lo que es un comercio de pueblo, como nosotros. Pero, como digo, estas cosas sirven para fijarte en lo bueno y trasladarlo en la medida de los posible».