JORGE JARDÓN
Después de unos años en blanco, el domingo se me ocurrió volver a Mondoñedo para experimentar los cambios de su feria anual. Sin embargo, he comprobado que San Lucas sigue más vigente que nunca. Jamás pude imaginar los miles de personas que acudieron a la festividad, pero puedo asegurar que me encontré con una cantidad ingente de asturianos, sobre todo desde Vegadeo a Navia. Pero no es extraño, porque Mondoñedo es una feria sin igual, en la que los puestos de las pulpeiras y los productos de la gastronomía gallega o de la huerta son incontables. A mí, entre tanta confusión, me sorprendió un puesto en el que se vendían gafas graduadas que eran adquiridas por el comprador leyendo las letras de un almanaque. Sin embargo, he podido comprobar que la ermita de la fiesta estaba prácticamente vacía a la hora de la tradicional misa. Sólo se encontraban dentro de ella dos docenas de personas mayores.