JORGE JARDÓN
Aunque adquirida por particulares en el año 2006, la de Sestelo es otra de las iniciativas que no se mueve y que necesita un empujón enorme para ponerla a andar. Leía hace días que la parte hostelera era la que menos importaba a su propietario, ya que lo que más pretendía era un lugar de creación cultural, en el que se lleven a cabo proyectos culturales. Y su deseo y confianza de que Sestelo esté vivo durante todo el año se me antoja una pretensión demasiado ingenua, sobre todo, cuando espera contar con el apoyo de la Universidad o del Gobierno Regional. Y si el apoyo se refiere a la ayuda económica, más vale que piense en otra cosa, porque no están los tiempos para ayudas, quedando muchos compromisos en la zona central sin resolver. Y Sestelo, aunque pertenece a Castropol, se encuentra a kilómetros de Vegadeo, en un lugar apartado y condenado al olvido por mucho empeño que se ponga en recuperarlo.