JORGE JARDÓN
Era hora de que, después de tantos años intentándolo, al fin el Principado se hiciera con la propiedad del monasterio de Villanueva de Oscos, aunque para hacerse con su propiedad haya tenido que recurrir a la expropiación de una quinta parte del edificio con la que no se había llegado a un acuerdo amistoso. Después de tantos años luchando, ahora uno se pregunta qué van a hacer con el edificio, porque aún no se han decidido por ello, pero no me sorprendería que todo se quedase en nada. Para empezar habría que restaurarlo, una tarea que se me antoja imposible, ya que el estado del inmueble es lamentable y serían necesarios varios millones de euros para adaptarlo a cualquier destino que se le quiera dar, porque el monasterio constituye una ruina difícil de rehabilitar por su abandono y por haber sido sometido a varias reformas y ampliaciones a lo largo de los años que resulta imposible determinar.