Boal, Ana M. SERRANO
Recorrieron pueblo por pueblo, aldea por aldea, hasta encontrar el lugar que creyeron perfecto para construir sus apartamentos rurales. Era Boal y fue en 2006. Y ahora, tras tres años de mucho trabajo, los empresarios avilesinos Nuria Santana y José Moreno recogen los frutos. Acaban de recibir el diploma de Excelencia Turística por la gestión de sus apartamentos rurales «El Bosque de las Viñas».
El Occidente se convierte así en un punto señalado por la Dirección general de Turismo, que agradece con este galardón y a estos jóvenes empresarios (ambos rondan los 40 años) su trabajo «en favor del desarrollo del sector turístico del Principado».
Conseguir esta distinción no ha sido fácil. Nuria y José son avilesinos y cuando se iniciaron en el mundo del turismo rural, dicen, «había un boom. Todo el mundo quería abrir una casa de aldea». Y optaron por distinguirse. «Empezamos a trabajar para conseguir marcas de calidad», dice Nuria. El diploma la Excelencia Turística les llega después de haber conseguido tres más: compromiso de calidad turística, la Q y Aldeas de Asturias. Y ahora que llegaron tiempos crisis, reconocen que el esfuerzo «ha merecido la pena».
Sus alojamientos se encuentran a unos kilómetros de la villa boalesa, entre montañas «y un ambiente muy tranquilo que es lo que más llama la atención a nuestros clientes», comenta Nuria. Y con el paso del tiempo, cada vez son más conocidos. «Funciona el boca a boca y sobre todo la página web, mucha gente ya sólo reserva por internet», indica esta joven empresaria. Ella, junto con su compañero y socio, ha aprendido sola a gestionar su negocio. Estudió Biología en la Universidad Complutense de Madrid y cuanto tuvo la oportunidad de elegir, se decantó por lo rural. «No tenía dudas», dice. Compraron una casa para rehabilitar, en la que ya han invertido 400.000 euros, «y desde entonces me dedico a esto». Su forma de vida, dice José, «es diferente. Con estos negocios no te vas a hacer rico, pero te permiten vivir de otra manera».
Estos jóvenes, naturales de Avilés, esperan continuar muchos años con el negocio y poder hacerlo con la misma ilusión. «Todo pasa por nuestras manos: el marketing, la decoración, la gestión. Lo hacemos todo nosotros». Y es que, en estos tiempos, «no puedes tener un empleado» y las jornadas se hacen más duras, sobre todo durante el verano, cuando reciben más clientes. «Ofrecemos un trato personalizado y estamos localizables las veinticuatro horas», asegura Nuria.
Si ambos tuvieran que volver a elegir, harían lo mismo, aunque los inicios hayan sido duros. «Ahora estamos más relajados porque ya llevamos un tiempo, pero ha sido una aventura arriesgada». El diploma de Excelencia Turística es para los propietarios de estos apartamentos rurales boaleses un empujón más para seguir trabajando.