JORGE JARDÓN
Los astros estuvieron hostiles con él en la última carrera del Campeonato de Cataluña de la Inter A. Le bastaba con entrar antes que el que le seguía en la clasificación y todo estaba bajo control, pero el chasis primero y el carburador y la falta de frenos luego le obligaron a quedar fuera de carrera. Decía un pensador profundo que el señorío era la elegancia frente al infortunio. Y en ése fue su premio. No es malo que la vida nos juegue malas pasadas para que aprendamos a defendernos en el mundo de las arenas movedizas. Y Bruno Méndez tuvo entonces la enseñanza que le valió para proclamarse campeón del Europeo de Fórmula 3 en una carrera memorable, pudiendo decirse que Bruno, en lugar de correr sangre por sus venas, lleva en ellas gasolina de altísimo octanaje. Aunque llevábamos años convencidos de ello, Bruno Méndez abrió el domingo la página de una historia prometedora e imparable.