MARTA PÉREZ
Es un dicho que se repetía en los municipios del interior del Occidente asturiano: «El que nun foi a Oviedo, Ribadeo mételle medo». La primera vez que pisé la villa ribadense, allá por los años ochenta, me bajé del coche familiar y pregunté a mis padres: «¿Dónde está el miedo?», a lo que respondieron con una carcajada por la ocurrencia. Yo no me acuerdo, la verdad. Más de veinte años después, es obvio que la máxima ha quedado obsoleta, no porque Ribadeo meta o deje de meter miedo, sino porque, afortunadamente, los occidentales estamos más viajados y ya no nos asusta nada. Aun así, el alcalde de Ribadeo, Fernando Suárez Barcia, nos quiere meter miedo. Parece que está enfadado con el de Castropol, José Ángel Pérez, porque ha decidido que los miércoles serán miércoles de mercado en Castropol, el mismo día que en Ribadeo. «No sé yo qué tal le irá a un sitio tan cercano a una localidad grande como Ribadeo», ha dicho Suárez en contra de la feria castropolense. Mete medo el medo que mete.