Navia, Ana M. SERRANO
Antes se asaban al fuego de la leña, ahora, gracias al gas propano y al butano. La fórmula para cocinarlas ha cambiado, pero el secreto de cocina sigue siendo el mismo: las castañas se asan durante unos 35 minutos, a poco fuego y sin prisa. Y ese secreto se volvió a aplicar en Navia, donde el sábado centenares de personas abarrotaron el parque de Ramón de Campoamor para vivir un nuevo magosto. Es el que organiza el Plan Estratégico del Comercio de Navia.
Trescientos kilos de castaña y otros tantos litros de sidra dulce se repartieron durante una tarde frenética, en la que Manuel Álvarez, asador de castañas y con mérito reconocido en la comarca por tal oficio, no paró ni un segundo. «No contábamos con tanta gente», decía al calor del fuego, entre los improvisados hornos donde se asaron los frutos del otoño: las preciadas castañas recogidas en la comarca. Esas que muchos naviegos, de todas las edades, quisieron degustar en un ambiente de fiesta, con las gaitas como fondo y el calor del fuego como compañero. El encuentro reunió a un buen número de vecinos de Navia que incluso tuvieron que hacer cola para recoger su ración de castañas asadas. «A la gente le encanta esto», comentaba Manuel, «repito desde niño casi la misma historia en cada magosto y siempre suele ser un éxito». En Navia el éxito de la castaña se prolongó durante cuatro largas horas.