San Salvador del Valledor (Allande), Pepe RODRÍGUEZ
Con un punto de orgullo y algo de escepticismo por no saber bien las aplicaciones prácticas del nombramiento acogieron los vecinos de la zona de Valledor (los núcleos rurales de San Salvador, Villalaín y Fonteta, así como sus brañas), en el concejo de Allande, la noticia de que la comarca ha sido propuesta para Bien de Interés Cultural del Principado de Asturias. Ahora habrán de pasar un máximo de 24 meses y un estudio concienzudo por parte de los técnicos para decidir si esta propuesta se hace realidad. Lo normal es que no haya inconveniente, pues la mera nominación ya significa que los análisis previos aconsejan este título para la zona.
Los motivos principales para ser Bien de Interés Cultural radican en la gran conservación de los elementos arquitectónicos clásicos de la zona y la gran muestra y legado que suponen de la construcción típica suroccidental.
Juan Stove, de la asociación de vecinos de San Salvador, explica que «nos hubiese gustado que el Principado se hubiese reunido con nosotros y nos hubiera explicado qué significa ser Bien de Interés Cultural. Creo que las cosas se deben hacer bien y, por ejemplo, cuando acudieron a los pueblos para evaluarlos no les costaba nada convocar una reunión para explicarnos de qué estamos hablando». Stove, que es uno de los impulsores de unas jornadas culturales en el Valledor que gozan de enorme crédito y gran respuesta popular, continúa diciendo que «no sabemos muy bien las consecuencias que traerá la aprobación de la propuesta, la verdad. Hubiera estado bien un poco de educación y de respeto al comunicarlo, porque puede ser que se necesite adaptación a los cambios, a las cosas que se pueden hacer, no sé, lo normal en estos casos».
Por otro lado, muchos vecinos desconocían por completo la noticia, pero eran conscientes del reconocimiento que supone. El viaje por los pueblos del Valledor revela una cantidad muy notable de casas y edificaciones modificadas, con el aspecto clásico pero totalmente remozadas. Así lo ve, por ejemplo, Pepe Conde, de casa El Conde: «Aquí hemos trabajado todos mucho por el pueblo. Se ha metido mucho dinero en las casas y, por ejemplo, no hace ni un mes que se han terminado de echar los caminos, que era un problema grande pues los tractores removían el barro y se hacía muy complicado incluso caminar».
Conde reflexiona sobre la conveniencia de ser Bien de Interés Cultural: «Pues no sé si es bueno o no, pero siempre hemos querido mantener las cosas como son; mejorándolas, sí, pero manteniendo las mismas bases, y esto igual ayuda. Ahora mismo tenemos problemas porque quieren poner molinos eólicos en aguas vertientes del monte. Sólo tenemos paisaje, y no nos pueden quitar eso».
En la misma línea, José Díaz, de casa Agustín, dice que «a nosotros nos gustan las cosas como están, no íbamos a arreglarlo de una manera diferente, así que en ese sentido supongo que es positiva la nominación», pero también es prudente pues «cuanto más lío haya, peor para nosotros, más preocupaciones tendremos. Yo llevo viviendo aquí unos cuatro o cinco años, desde que me jubilé, y me encanta cazar, y no sé si esto tendrá que ver o no, pero ya le digo que prefiero que no haya líos de ningún tipo».
Amador Fernández se une en la tertulia a sus vecinos. «Hay que hacer por las casas, porque si no se caen. Unos más y otros menos, cada cual como pudo, hicimos por ellas y ahora están muy bien puestas», señala, y también aporta una visión más a largo plazo: «El futuro es lo que queramos, hay que luchar por él y, si se atiende bien, esto puede tener futuro, así que igual es bueno que salgan cosas de estas».
En la parroquia viven, a diario, unas quince familias, pero son muchos los que usan sus casas como residencias de fin de semana y, en otros casos, como casas para pasar el verano llegando a juntarse más de cien personas por pueblo.
«Cuanto más lío haya, peor para nosotros, más preocupaciones tendremos»
<José Díaz>
«Queremos mejorar las cosas, pero manteniéndolas como son»
<Pepe Conde>
«Si se lucha, esto puede tener futuro, así que igual estas cosas son buenas»
<Amador Fernández>