MARTA PÉREZ
Cuando mi querida Anina, valdesana ella, me puso un privado en el Facebook para contármelo no me lo podía creer. Autobuses Luarca Sociedad Anónima (Alsa), la empresa que llevó el nombre de Luarca a China, cierra su estación nodriza, la primera que le dio de comer, la de Luarca. Creí que se trataba de un error. A Anina le falló la fuente, pensé. Alsa siempre ha hecho un aparte con el Occidente: los mejores autobuses, las mejores rutas y los mejores horarios. Hasta mantiene una conexión directa Luarca-Madrid de sólo unas nueve horas, y con transbordo de maletas en Lugo, para que dé tiempo a visitar la muralla. Al final era verdad. Dice la compañía en su estación virtual (www.alsa.es) para justificar ésta y, supongo, otras decisiones similares que «la forma de viajar ha cambiado mucho, la forma de comprar billetes también». Yo creo que lo que ha cambiado es la forma de hacer empresa. En fin, otro síntoma indefectible de la decadencia del occidente asturiano. ¿Cómo era aquello que atribuían por error a Bertolt Brecht? Primero se llevaron... Esta vez sí nos importó.