POR RAQUEL L. MURIAS
Navia
Cuando en el año 1942 se construyó la escollera de Navia, para hacer más navegable la entrada y la salida del puerto de la villa, al otro lado del muro, en el contrario en el que pegaba el mar, se formó una enorme balsa de agua que después asumió el nombre de La Poza. Ésta se surtía de las filtraciones del agua salada que pasaban al otro lado cuando subía la marea o era fuerte el oleaje.
En La Poza aprendieron a nadar muchos de los naviegos, e incluso de los concejos cercanos. Era frecuente ver a las familias instaladas en el eucaliptal desplegando los manteles y las neveras portátiles, y a los pequeños practicando las primeras brazadas, con o sin flotador, en las aguas de La Poza, siempre tranquilas y sin oleaje. En los meses de verano la zona estaba de bote en bote. Mientras los niños aprendían a nadar en sus aguas en calma, los jóvenes disfrutaban del oleaje de la playa, ubicada a escasos 500 metros de esta zona.
Sin embargo, lo que fue ya no es. La escollera ha ido deteriorándose con el paso del tiempo y hoy, La Poza ha perdido prácticamente su esencia. Ahora el humedal se ha convertido en una especia de criadero de algas y especies invasoras y aunque el Ayuntamiento lleva anunciando desde el año pasado que se limpiará en profundidad del humedal lo cierto es que este verano pocos han sido los que se han atrevido a meter un pie dentro.
Además, el humedal apenas tiene profundidad y pasa más de la mitad del año prácticamente seco. «Ya nadie se baña aquí, la zona está muy deteriorada e incluso huele mal», explica José Martínez, que pasea por las cercanías de La Poza para hacer «un poco de deporte».
Basuras, desperdicios, plantas, troncos y todo tipo de desechos flotan a sus anchas en la escasa agua que queda en La Poza. Dicen los expertos que el problema de que La Poza se esté secando no es otro que la escollera se está debilitando en la base y por donde antes sólo pasaba agua, ahora también entran grandes cantidades de arena. Se puede decir que, a este ritmo, La Poza desaparecerá en pocos años, alertan desde la plataforma por la conservación de la zona baja del Navia, Salter Navia.
No es la primera vez que la villa de Navia ve como un proyecto que se puso en marcha para mejorar la navegabilidad del canal hacia el puerto hace aguas. Y es que todos los naviegos recuerdan las piedras de «Tutam-Bedia»: los cubos de hormigón que se dedicaron en un primer momento a hacer un enorme escollera que hiciese navegable la entrada al puerto y que finalmente tuvieron que ser retiradas porque la solución nunca surtió efecto; incluso la villa corría el riesgo de inundarse. Este proyecto, que se llevó a cabo durante el gobierno regional de Sergio Marqués, fue uno de los fracasos más sonados del Occidente. Las moles de hormigón comenzaron a colocarse, pero no se encontraba el firme. En diciembre del año 1998, cinco meses después de iniciarse las obras, los trabajos tuvieron que paralizarse. Se calcula que más de 1.500 millones de las antiguas pesetas, de fondos públicos, se tiraron al mar con esta obra que pretendía, una vez más, mejorar las condiciones de navegabilidad hacía el puerto de Navia.
La idea era dotar al canal de una mayor profundidad que permitiese la entrada y salida de barcos de mayor calado.
Nada se consiguió y Navia dejó aparcada la idea de convertirse en un gran puerto de referencia a nivel regional. El nombre de «Tutam-Bedia» les llegó a los cubos en honor al que era alcalde de Navia por esos años Manuel Bedia. Finalmente los cubos se retiraron en el año 2000. El hormigón se sacó del mar y nunca más se volvió a intentar nada parecido.
Ahora La Poza está a al espera de que alguien de solución a su problema. «Pero como la arena se siga acumulando nos tememos que acabarán metiendo las máquinas para retirar la arena acumulada y no nos parece una buena solución», explican desde Salter- Navia.
La zona de La Poza constituye una enorme zona de baños de gran valor medioambiental. En la actualidad dispone de una zona de picnic, con algunas mesas y bancos, pero carece de otros servicios mínimos imprescindibles para dotar a esta área de las condiciones necesarias que demanda una zona de bañistas.
El alcalde de Navia, Ignacio García Palacios, ya solicitó a Costas financiación para acometer la mejora del humedal y su entorno, pero sea por uno u otro motivo, las obras no se han iniciado. Mientras tanto, las arena ha convertido a La Poza en un lodazal donde ya nadie nada y sólo las palomas se acercan en busca de algo que comer.