MARTA PÉREZ
El ministro de Industria, Miguel Sebastián, ha escuchado mis plegarias. Acaba de anunciar que la banda ancha de un mega será un derecho a partir de 2011, por lo que cualquier ciudadano que lo solicite a partir de esta fecha, independientemente de su lugar de residencia, tendrá derecho a ese acceso. Aunque un mega no deja de ser una conexión tercermundista, menos es nada, así que, alegrándonos. Eso sí, que el Gobierno cumpla su palabra y que vigile que los precios sean accesibles. «Hay ciudadanos de primera, de segunda, de tercera y luego estoy yo», es lo que me dijo no hace mucho un amigo del Occidente rural que paga cuarenta euros mensuales por veinte minutos de conexión diaria a internet vía satélite. Es su única opción para conectarse a la red porque por no tener, no tiene ni buena cobertura de móvil. En 2011 por fin César Cortizo -ya conté alguna vez que lleva dos años luchando por una conexión- podrá ampliar su bar tienda de Cedemonio a ciber-bar tienda y cobrar los chirimacos con tarjeta. A ver.